Un crimen aberrante, una burla judicial

Escribe Mauro Szeta


El asesinato fue aberrante. A María Cristina Olivares la mataron de 164 puñaladas. Un crimen brutal, sin dudas. Fue en julio de 2012. El propio padre de la víctima hizo su propia investigación y llegó a una conclusión espantosa.

El autor intelectual del homicidio había sido el ex marido de la mujer. Había obrado con la complicidad de una amante y dos familiares más. Al parecer, orquestó el ataque, indignado porque pensó que Olivares había quedado embarazada de él, a pesar de la separación.

El caso fue noticia no sólo en San Juan. La información llegó a todo el país. Lo insólito es que ahora, a 19 meses del asesinato, y como si las 164 puñaladas no hubiesen existido, desde una defensoría citaron a declarar a Olivares, la víctima. Sí, insólito. Llamaron a declarar a una mujer asesinada. El motivo era comunicarle que avanzaba, lento, pero seguro, una de las causas que la mujer tenía contra su ex, por violento. El padre fue a buscar explicaciones y le contestaron: "lento, pero la justicia llega".

Imperdonable.

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