El crimen fue brutal. A la víctima la estrangularon con un cable telefónico y la tiraron de un auto en movimiento. Fue en Villa Barceló, partido de Lanús. Todo se descubrió a las 5.50 de la madrugada del 15 de octubre. A la justicia le llevó tiempo identificar a la víctima y llegar a su asesino.
De arranque, sólo tenían el cuerpo de la víctima con un tatuaje particular en la espalda. En el tattoo se leía solamente "TAIEL". La fiscal Mariana Monti pidió colaboración a la población para identificar a la víctima, a partir del tatuaje. En paralelo, apareció un testigo que dio datos valiosos de cómo era el auto desde dónde arrojaron el cuerpo. Pero el día del crimen, y los días posteriores, no había denuncia por paradero de una víctima así, en ninguna de las comisarías de la zona. Los datos eran pocos.
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La víctima tenía un pircing en el labio, cabellos cortos teñidos de rubio, era de tez blanca y de 1.65 metros de estatura.
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Al momento de la aparición del cuerpo, vestía un jean de color celeste claro, una remera verde, zapatillas blancas y tenía una cadena de oro o símil oro, además de tres anillos. Las uñas, pintadas de color turquesa.
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Finalmente, los investigadores pudieron identificar el auto desde donde arrojaron el cuerpo. Después aparecieron los familiares de la víctima y la identificaron de modo certero. Se trataba de Maira Analía Ortega, de 19 años. Se pudo establecer que esa madrugada, la chica se había comunicado con un vendedor de droga de la zona, para comprarle. Se presume que se contactó con el vendedor. Algo pasó en "la transa", y Maira, terminó asesinada. El vendedor de droga, apodado "Narigón", terminó detenido. Ahora, hay dos sospechosos más en la mira.
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