Pasaron menos de 12 horas para que el ladrón que fue capturado por Gerardo Romano en Palermo, fuera liberado.
La decisión la tomó el juez Facundo Cubas. No fue en principio, una medida antojadiza.
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Los motivos fueron legales. El ladrón, Daniel Darío Romero, no tenía condenas previas, y el delito que cometió -arrebatarle un reloj a una turista, sin el uso de armas, y lastimándola en un brazo- técnicamente es un robo simple, con lesiones leves, lo que permite la excarcelación.
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También es cierto que el asaltante tenía otras entradas policiales en comisarías de la ciudad de Buenos Aires, pero en principio, no trascendió, que tuviese condenas.
Que hayan liberado al ladrón en menos de 12 horas, duele, molesta, indigna, pero es legal.
En todo caso, debiéramos replantear la norma, la ley.
Lo único que deja dudas en la historia es por qué el ladrón estaba libre ayer, cuando en agosto lo habían detenido por robo con armas. Eso, sí, no tiene explicación.
Otros dicen que el juez Cubas lo podía dejar detenido igual al arrebatador. Si el juez tomaba esa decisión, seguro, se lo venía una sanción de sus superiores de Cámara.
El tema es complejo. No alcanza con irritarse por las libertades express. Estas libertades tienen explicación jurídica. En todo caso, habría que replantearse el cambio de la ley. Eso hay que discutir
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