Una víctima absurda

Escribe Mauro Szeta

Alevoso, artero, sin sentido. Dos disparos, y una muerte inentendible. Rafael Ruiz murió por estar en el tren equivocado, a la hora equivocada. Ni siquiera era barra de Boca, ni siquiera hincha. Había ido a los festejos en el obelisco, sólo por curioso, para ver el banderazo de Boca, que terminó en escándalo.

A la vuelta, en un tren del Roca repleto de hinchas de Boca que volvían del banderazo que terminó en daño generalizado, Ruiz fue asesinado de modo absurdo. A 200 metros de la estación de Lanús, una camioneta Ford Ranger de color rojo, con letras blancas, se detuvo paralelo a las vías del tren. De allí salió un tirador y empezó a los tiros. Murió Ruiz, podía ser cualquier otro.

Lo que no está claro es por qué dispararon. Hay hipótesis que a primera vista parecen disparatadas, pero no lo son.

¿Es posible que tiren por tirar, sólo por rivalidad futbolística, sólo para matar hinchas de Boca?. La respuesta es sí. ¿Puede pasar que tiren por tirar, sólo para practicar una suerte de "tiro al pichón" y matar sin sentido?". La respuesta también es sí, y eso es lo que inquieta.

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