Víctimas dos veces

Escribe Mauro Szeta

Primero, fueron vendidas por sus madres. Primero sintieron el desprecio de sus propios padres biológicos. Las entregaron "por nada" a un pai, y a una mai. Y allí sufrieron los peores tormentos. Las sometieron a verdaderos rituales de esclavitud.

Las humillaron. Las obligaron a vivir en condiciones inhumanas, las abusaron, las vendieron a otros hombres para ser abusadas. Las quemaron, les arruinaron la vida. Las víctimas, dos hermanas de 4 y 12 años, y la tía de ambas, una nena de 13.

Todo terminó cuando las nenas se animaron a escapar del horror. Corrieron desesperadas y le pidieron ayuda a una vecina que las llevó a la comisaría de Monte Chingolo. Allí, las rescató el oficial de policía David Quijano. El principal decidió llevar las nenas a la casa para darles amor. Le quedaron imágenes que no olvidará jamás. Que lo conmovieron hasta las lágrimas.

Las nenas no conocían un baño con agua caliente y perfume, no habían tenido una comida decente. No habían tenido nada. Y además, estaban entrenadas para vivir como esclavas laborales y sexuales. Los acusados están detenidos, y negaron todo. Sobre ellos, pesa medio Código Penal.

El policía que la rescató pide la guarda de las nenas. El caso no dejará de espantarnos nunca.

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