Me gusta reírme de los chistes machistas ¿Y qué?
Por NA
- …
- Ampliar la cocina.
La cocina como lugar de la mujer sigue siendo absolutamente corriente en muchos hombres y muchas mujeres. Tanto que el chiste sobre el espacio de las mujeres, contrariamente a justificar la dominación, lo que hace es ponerla en entredicho. Quiero decir, si eso es un chiste, entonces hay que reírse. Si hay que reírse, es porque no es TAN normal. Nadie diría que es un chiste el siguiente diálogo:
- Como hay que hacer para abrir la puerta?
- (…)
- Hay que fijarse si tiene llave y abrir el picaporte.
Por qué no es un chiste? Porque no hay nada de extraño, ni de fuera de lugar, no hay sentidos superpuestos ni desplazados.
Atención, no creo tampoco que, como consecuencia de lo anterior se siga que la mejor estrategia para combatir el machismo sea hacer chistes machistas. Pero lo que me pasa es que demasiadas veces me encontré con estoicos militantes de la igualdad de género que no se ríen de las cosas que se ríe todo el mundo porque creen que participar de ese humor es reproducir el estado de desigualdad. No sólo me parece estúpido y elemental en la lectura lineal que se hace de las múltiples funciones que tiene un chiste voluntariamente o no. También a mí, como a Pasolini, me parece profundamente inmoral no reírse.
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