Me gusta reírme de los chistes machistas ¿Y qué?

NA
Por NA
Las personas serias son, ante todo, inmorales, dijo una vez Pier Paolo Pasolini.

Me acordé de esa cita porque tuve una discusión con un amigo que me dijo que los chistes machistas proporcionan una justificación, una especie de base cultural sobre la que después opera el machismo. Se entiende, ¿no? Esta idea dice básicamente que si hago un chiste discriminador estoy permitiendo la discriminación porque digo que es cómico o gracioso discriminar.

Y la verdad es que yo opino lo contrario: Veamos, un ejemplo, un chiste machista muy conocido:

-¿Cómo hay que hacer para darle mas espacio a las mujeres?
- …
- Ampliar la cocina. 

Hay quienes se ríen mucho de estos chistes hay quienes no tanto. En mi caso depende mucho mas del sentido del humor de quien los cuente que del chiste en si. Pero lo central acá es que según mi modestísimo entender estos chistes, con su carga ideológica tan obvia, tan fuerte, no hacen otra cosa que poner en evidencia lo estúpido de las creencias sobre la superioridad masculina.

Es cierto que el enunciado del chiste es denigrante, pero precisamente, lo que a mi me gusta es que llama la atención sobre algunas verdades del sentido común que en muchas personas no estaban cuestionadas. Hablo de esos pequeños mecanismos de dominación que, precisamente, porque se volvieron normales y cotidianosen nuestra vida, no los vemos.

La cocina como lugar de la mujer sigue siendo absolutamente corriente en muchos hombres y muchas mujeres. Tanto que el chiste sobre el espacio de las mujeres, contrariamente a justificar la dominación, lo que hace es ponerla en entredicho. Quiero decir, si eso es un chiste, entonces hay que reírse. Si hay que reírse, es porque no es TAN normal. Nadie diría que es un chiste el siguiente diálogo:

- Como hay que hacer para abrir la puerta?
- (…)
- Hay que fijarse si tiene llave y abrir el picaporte.

Por qué no es un chiste? Porque no hay nada de extraño, ni de fuera de lugar, no hay sentidos superpuestos ni desplazados.

Atención, no creo tampoco que, como consecuencia de lo anterior se siga que la mejor estrategia para combatir el machismo sea hacer chistes machistas. Pero lo que me pasa es que demasiadas veces me encontré con estoicos militantes de la igualdad de género que no se ríen de las cosas que se ríe todo el mundo porque creen que participar de ese humor es reproducir el estado de desigualdad. No sólo me parece estúpido y elemental en la lectura lineal que se hace de las múltiples funciones que tiene un chiste voluntariamente o no. También a mí, como a Pasolini, me parece profundamente inmoral no reírse.

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