Miles festejaron fuera del Congreso tras la sanción
Miles de militantes se dieron cita para acompañar la votación y, recién a la madrugada, festejar el resultado final.
14 horas de debate, 33 votos a favor, 27 en contra y 3 abstenciones. Esas son las cifras que formarán parte de cualquier manual de historia en el capítulo que relatará lo que sucedió ayer en el recinto de la Cámara alta. Después del debate, Argentina fue el primer país de la región en legalizar el matrimonio igualitario.
Desde la otra vereda, una de las mujeres que se había autoconvocado a la Plaza denunció: “Esto deja en evidencia que acá el Gobierno puso plata. Yo vengo a ejercer mi derecho a ser escuchada”.
Los aplausos acompañaron todos y cada uno de los discursos de aquellos senadores que se pronunciaban explícitamente a favor de la ley aunque la situación se invertía cuando los legisladores opositores al matrimonio igualitario tomaban la palabra. “No considero válidos los argumentos que están exponiendo, realmente creo que se están inventando demasiadas cosas”, disparó enojado un militante.
Un pene inflable que apuntaba directamente al Congreso robó la atención de más de uno. En tanto, diferentes disfraces -como sotanas del Ku Klux Klan- y cánticos anti eclesiásticos acompañaron la jornada. "Estado no Iglesia", cantaban algunos militantes. "Satanás sacate la sotana", agregaban otros elevando un poco más la vara.
Con los ánimos más relajados y ya por la noche, los participantes dejaron de lado el frío que la Ciudad ofreció y entraron en calor bailando al ritmo de Javier Malosseti, Francisco Bochatón, Patricia Sosa y Kevin Johansen, entre otros; todos convocados por el INADI, organización que, además, ubicó una carpa frente al Congreso.
Mientras que en el recinto los senadores esgrimían sus argumentos, la Plaza volvió a llenarse y la expectativa acompañó a la larga jornada que, a las cuatro de la mañana, vivió su punto culminante.
Con 33 votos a favor, el aplauso generalizado se hizo escuchar y los gritos de festejo y liberación resonaron en todos y cada uno de los recovecos de la plaza. “Es una alegría inmensa, una felicidad que viene a recomponer tantos años de discriminación”, confesó un eufórico presente minutos después de la aprobación de la ley.
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