Mini diccionario revisado de las enfermedades modernas
*A la anorexia y al burn out, ahora se le suman el tecnoestrés y la gripe del yuppie.
*¿Se trata de nuevos nombres para viejos males?
Los maestros y los oficinistas sufren el síndrome del burn out. Las chicas empiezan con trastornos de alimentación cada vez más pequeñas. La obesidad es una pandemia. Ahora se habla de tecnoestrés y gripe del yuppi.
Burn out: (o síndrome del cerebro quemado) se caracteriza por una progresiva pérdida de la energía que termina en el agotamiento, con síntomas de ansiedad y depresión, así como desmotivación en las tareas laborales.
Algunos de los síntomas de la gripe del yuppie son: dolor muscular, de garganta y de cabeza, problemas de memoria o concentración, sueño y cansancio permanentes.
Trastornos de la alimentación: la bulimia y la anorexia, relacionadas con patologías de la ingesta, incluyen la privación de alimentos, los atracones, los vómitos provocados y pueden llegar a poner en peligro la salud y la vida.
Obesidad: se la considera una pandemia porque alcanza niveles de epidemia a nivel mundial y es una enfermedad que combina factores metabólicos, nutricionales, genéticos, psicológicos y ambientales. La excesiva incorporación de alimentos lleva a la persona a un sobrepeso que compromete seriamente la salud y se asocia con la diabetes. Se observa en adultos y en niños.
Problemas músculo-esqueléticos: se deben principalmente al sedentarismo, a las ocupaciones laborales que requieren permanecer muchas horas en una misma posición y a la falta de ejercicio físico. Todo esto puede provocar malas posturas, dolores de espalda, contracturas musculares, etc.
¿Se trata de enfermedades modernas o de nuevos nombres para viejos males?
Patricia Lajous, psicóloga y coordinadora docente y supervisora del Centro Dos, dice que las llamadas “enfermedades modernas” existen y que cualquier patología debe ser correlacionada con los ideales imperantes en la época para poder comprenderla y tratarla.
“La angustia es una expresión que existe en el hombre desde siempre, pero la causa de esta angustia y la forma en que se manifiesta depende de los modelos de la época –asegura Lajous-. Hoy en día, la renegación de la muerte, la obsesión por la eterna juventud, el empuje al éxito, al excelente rendimiento académico, la competencia en lo laboral y la gran tendencia al consumo son las causas de que se trabaje en exceso y de que la angustia se manifieste en trastornos físicos y psíquicos”.
Según la especialista, lo más importante en relación a la prevención es detectar las señales a tiempo: “Hay que poder leer las pequeñas manifestaciones de angustia, los primeros dolores corporales y no esperar a que el malestar se manifieste como enfermedad”.
Esta angustia a la que Lajous aconseja estar atentos, es, según ella, “una respuesta sana y un aviso que da el cuerpo”. La psicóloga dice que el ritmo de vida actual hace que falte el tiempo para leer esas señales y que por eso las patologías se presenten cada vez como más graves.
“Otro punto central relacionado con las enfermedades modernas es la medicalización: todo se soluciona con una pastillita. Los chicos con déficit de atención o hiperquinesia son medicados, pero su angustia no es tratada. Como no hay tiempo para leer la singularidad, se medica”, reflexiona Lajous.
Otra razón para detener la marcha a tiempo, pensar si realmente existen pastillitas mágicas y estar atentos a las señales que da el cuerpo.
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