Quién era Abimael Guzmán, el fallecido líder de Sendero Luminoso

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Fue un foquista más o menos tardío y reinterpretó el marxismo para bañarlo en sangre en medio de un pueblo peruano que, por eso mismo, le dio la espalda.

A finales de la década de 1960, Abimael Guzmán enseñaba filosofía en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, Perú, donde sentó las bases de la primera agrupación que dio origen a Sendero Luminoso.

La mayoría de sus integrantes eran estudiantes vinculados al Partido Comunista del Perú - Bandera Roja, una fracción del Partido Comunista Peruano que tuvo su propio origen en la organización marxista que había fundado José Carlos Mariátegui en la década del 20 del siglo XX.

De hecho, la base militante de Sendero estaba conformada por estudiantes universitarios que con el correr de los años obtuvieron el control de consejos estudiantiles (centros de estudiantes) en varias facultades y universidades.

Desde allí y luego de abandonar la docencia para dedicare en exclusiva a la construcción de su organización política, Guzmán se abocó a la tarea de "construir el comunismo por el sendero luminoso de José Carlos Mariátegui".

Propenso al culto a la personalidad de carácter estalinista –sus seguidores debían tratarlo como "Presidente Gonzalo"– y a un fanatismo megalomaníaco, reinterpretó el marxismo y en 1979 llevó a sus seguidores a dar "gran salto adelante", pasando a la clandestinidad.

En ese momento, cuando el foquismo como experiencia histórica comenzaba a agotarse en América Latina, Guzmán anunció que estaban dadas las condiciones para llevar a cabo una revolución del campo a la ciudad, al estilo camboyano.

El 17 de mayo de 1980, en vísperas de las elecciones presidenciales después de 12 años, Sendero Luminoso decidió no participar y boicoteó el acto electoral al quemar las cédulas de votación en el pueblo de Chuschi, en Ayacucho.

La década del 80 fue la de la escalada foquista del grupo que crecía en cantidad de militantes y adhesiones. El 3 de abril del 83, 60 militantes de Sendero entró en la provincia de Huanca Sancos, en los pueblos de Yanaccollpa, Ataccara, Llacchua, Muylacruz y Lucanamarca, donde, con el pretexto de imponer una "sanción ejemplar" a su población, mataron a 69 personas.

La década continuó con cientos de atentados tanto en zonas rurales como en las ciudades, con el asesinato de civiles y dirigentes del campo político, gremial y social, que incluyó una acción estatal opuesta de similares características. Perú parecía sumido en el caos.

Pero con la llegada de los 90 a pesar de que crecía la influencia de Sendero entre los jóvenes, comenzó el declive. Sus atentados constantes, a veces aparentemente sin sentido, le arrebataron las simpatías de la mayor parte de la población. El campesinado y los trabajadores en las ciudades –que decía representar–, los comerciantes y la clase media, le dieron la espalda.

Sobre esa base, justo cuando SL se ponía por encima o más allá del interés popular, el gobierno peruano de entonces emprendió una importante ofensiva sobre la organización de Guzmán, quien fue detenido en la noche del 12 de septiembre de 1992 por el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) en una casa de Lima.

Finalmente, el líder guerrillero y antiguo profesor universitario fue condenado a prisión perpetua, a pesar de haber dado signos de conciliación con las autoridades estatales. Pasó sus últimos 29 años preso. Falleció este sábado, mientras cumplía su condena en la Base Naval del Callao, próxima a Lima.

Hacía años que había quedado trunco su sueño de reproducir en Perú el paradigma social, político y económico del chino Mao Zedong, pero al estilo camboyano del Pol Pot.

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