Obama fue muy agresivo con Romney en el segundo debate
El actual presidente y el candidato del partido republicano se cruzaron una vez más. El próximo, y último encuentro, será el 22 de octubre.
Obama llegó al debate en el estado de Nueva York bajo presión para revertir su lánguido desempeño en el primer duelo del 3 de octubre, en el que que el claro triunfo de Romney redundó en un agudo repunte del republicano en los sondeos que dejó otra vez al rojo vivo una carrera que parecía inclinarse hacia el presidente.
En casi todas sus intervenciones, Obama se dirigió directamente a su oponente, a diferencia del debate anterior en Colorado, cuando miró principalmente al moderador, mientras Romney se dedicaba a criticar y reprender al presidente ante millones de telespectadores durante una hora y media.
En este nuevo encuentro, el segundo de tres antes de los comicios del 6 de noviembre, Romney y Obama se acusaron, a veces con visible malestar, de distorsionar las posturas del otro en todo el espectro de temas, incluyendo la inmigración, aunque sobre todo en cuestiones económicas como empleos, impuestos y déficit.
En un debate con un formato especial en el que los candidatos respondieron a preguntas hechas en persona por ciudadanos, Romney, un ex gobernador de Massachusetts de 65 años, atacó la gestión de Obama frente a la recesión y dijo que los estadounidenses fueron "aplastados en los últimos cuatro años".
"Yo sé lo que se necesita para crear buenos trabajos y asegurarse de que tengas la oportunidad que mereces", dijo Romney a un joven estudiante durante el debate la Universidad de Hofstra.
En economía, Obama acusó a Romney de haber promovido la bancarrota de las automotrices "sin darles una forma de mantenerse abiertas", dijo que el plan de su rival de crear 12 millones de puestos de trabajo es inviable y que los recortes impositivos que planea incrementarán el déficit en 5 billones de dólares.
Romney dijo que quiere bajar las cargas impositivas "para toda la gente" y no sólo para los ricos y aseguró que Obama prometió que reduciría la deuda pública a la mitad y la duplicó.
En inmigración, el mandatario, de 51 años, rechazó afirmaciones de Romney de que no hizo esfuerzos en busca de un consenso para lograr una reforma migratoria integral.
El republicano, por su parte, negó que haya defendido la controvertida ley migratoria de Arizona SB1070 como un modelo, sino que, precisó, considera buenas algunos programas verificatorios de ella.
Obama, que pese a todo cuenta con el apoyo mayoritario de los latinos, según todas las encuestas, replicó rápidamente acusando a los republicanos de no haber apoyado ninguna de sus propuestas en esta materia.
"Yo puedo cumplir lo prometido (...) pero no hemos tenido nada de apoyo de los republicanos, y es hora de ponerse en serio con este tema", replicó.
El equipo de campaña de Obama había prometido un desempeño "fuerte" y "apasionado" del presidente luego de su exánime actuación en el primer debate, que revivió a un Romney al que incluso muchos republicanos daban por políticamente muerto.
Los demócratas quedaron en estupor por la pésima performance del primer presidente afromaericano de Estados Unidos, en momentos en que ya está en marcha el voto por anticipado en varios estados, incluyendo algunos tan decisivos como Ohio y Iowa.
El tercer y último debate será el próximo 22 de octubre en Boca Raton, Florida.
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