Los dueños de las obras lo notaron cuando quisieron cambiar los marcos. El robo equivale a 350.000 dólares. Un argentino en 1911 lo había hecho con la Gioconda.
Nueve obras del padre del "pop art", Andy Warhol, fueron cambiadas por réplicas en un negocio de Los Ángeles. Los dueños descubrieron el robo al llevar los grabados a un establecimiento para cambiar los marcos. Allí el encargado les informó de que las láminas eran falsificaciones y habían sido víctimas de un cambiazo.
Según publicó el diario Los Angeles Times, se cree que el hurto podría remontarse al menos hasta 2011 y salió a la luz cuando uno de los propietarios de esas piezas llevó dos ejemplares a una tienda para cambiar los marcos. El cambio fue detectado por el encargado de ese establecimiento, quien, al inspeccionar las láminas en cuestión, vio que carecían de las firmas y números de serie propios de un original. Tras su hallazgo alertó a los dueños de las obras, que comprobaron que sus nueve Warhol eran falsificaciones.
Los grabados decoraban las paredes de un negocio familiar en Los Ángeles, cuyo nombre no ha trascendido, y las autoridades piensan que el ladrón tuvo cómodo acceso a las mismas. Los detectives estiman que el responsable del robo tomó fotografías de cada lámina, creó unas reproducciones a color y utilizó una herramienta especial para desatornillar las piezas de la pared sin dañarlas.
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Los grabados forman parte de dos colecciones creadas por Warhol entre 1980 y 1983 y su valor total se estima en 350.000 dólares. En octubre de 2011, la casa de subastas Bonhams vendió un ejemplar con el dibujo de un águila que es muy similar a una de las obras robadas, una operación que podría permitir a los agentes dar con la pista del ladrón de guante blanco. EL ARGENTINO QUE SE ROBÓ LA GIOCONDA
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La mañana del martes 22de agosto de 1911, se descubrió que La Gioconda de Leonardo da Vinci había sido robada del Museo del Louvre. Así permaneció por 2 años y 111 días: desaparecida. Y el autor intelectual de ese robo, aunque muchos no lo sepan fue un argentino, Eduardo Valfierno.
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Valfierno encomendó el trabajo a un carpintero del museo al que le explicó en detalle cómo debia dar el golpe. El trabajador concretó el robo con éxito, pero nunca volvió a saber nada del argentino, que más tarde se sabría sólo necesitaba que se difundiera la noticia de que la obra había sido robada, porque vendió seis réplicas a distintas personas que pagaron cada una como si fuera la original.
La Gioconda regresó al Louvre tras pasar más de dos años en el fondo de un baúl en casa del carpintero, que fue descubierto al querer venderla en Florencia. El periodista y escritor Martín Caparrós dedicó inclusive un libro al estratega argentino, titulado "Valfierno".
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