El Papa Francisco presidió la misa de Domingo de Ramos
El Papa Francisco presidió este domingo la misa de Domingo de Ramos y recordó que la celebración "tiene un doble sabor: dulce y amargo".
El papa oficiando la Misa de Ramos
En una plaza a pleno sol y llena de palmas llevadas por los peregrinos, el Pontífice planteó que "este Jesús, que justamente según las Escrituras entra de esa manera en la Ciudad Santa, no es un iluso que siembra falsas ilusiones, un profeta new age, un vendedor de humo, todo lo contrario: es un Mesías bien definido, con la fisonomía concreta del siervo, el siervo de Dios y del hombre que va a la pasión; es el gran Paciente del dolor humano".
"Y este Jesús, que acepta que lo aclamen aun sabiendo que lo espera la Cruz, no nos pide que lo contemplemos sólo en los cuadros o en las fotos, o incluso en los videos que circulan por la red", destacó en la Homilía que dio tras encabezar la clásica peregrinación desde la Basílica de San Pedro hasta el Obelisco central de la Plaza homónima junto a cardenales, obispos y sacerdotes de los cinco continentes.
"Él está presente en muchos de nuestros hermanos y hermanas que hoy, hoy sufren como él, sufren a causa de un trabajo esclavo, sufren por los dramas familiares, por las enfermedades... Sufren a causa de la guerra y el terrorismo, por culpa de los intereses que mueven las armas y dañan con ellas. Hombres y mujeres engañados, pisoteados en su dignidad, descartados", lamentó Francisco.
Tras la celebración, el Pontífice rezó el tradicional Ángelus en la Plaza y recordó a las víctimas del ataque con un camión que el viernes dejó cuatro muertos en una calle céntrica de Estocolmo, Suecia.
"A la Virgen encomendamos las víctimas del atentado terrorista sucedido el viernes pasado en Estocolmo, así como a todos los todavía golpeados por la guerra, desgracia de la humanidad", sentenció.
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