Los cuerpos del avión malasio pasan a manos de expertos internacionales
Los cadáveres de los casi 300 pasajeros y tripulantes de la nave siniestrada en Ucrania partieron en vagones frigoríficos con destino a la ciudad de Járkov, donde dejarán de estar bajo el poder de los rebeldes prorrusos.
Precisamente, dos aviones, uno con siete especialistas holandeses y depósitos especiales para cadáveres, y otro con expertos malasios aterrizaron hoy en Járkov.
Seguidamente, se procederá a su examen, tras lo que serán repatriados, aunque cabe la posibilidad de que algunos familiares puedan viajar a Járkov para identificarlos personalmente.
Los familiares de las víctimas holandesas fueron recibidos hoy por el rey Guillermo-Alejandro de los Países Bajos, que se mostró "profundamente afectado" y expresó su confianza en que "se haga la luz sobre la causa del desastre".
Al respecto, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acusó hoy a los separatistas prorrusos de "continuar bloqueando la investigación" e instó a Rusia a usar su influencia para permitir una investigación "transparente".
"¿Qué es lo que están tratando de ocultar? Lo que necesitamos es acceso inmediato y sin obstáculos al lugar de los hechos. El presidente ruso, Vladimir Putin, tiene responsabilidad directa para obligarles a cumplir con la investigación", dijo.
Por otra parte, mientras concluía el rescate de las víctimas de la catástrofe aérea, los combates entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes prorrusos llegaron hoy a las calles de Donetsk, principal plaza fuerte separatista.
Decenas de personas, en su mayoría civiles, pueden haber muerto en los combates que estallaron cuando varios tanques ucranianos lanzaron una incursión en la ciudad que fue repelida con muchas dificultades por los milicianos.
"Los combates tienen lugar en todo el perímetro de la ciudad. La situación es muy complicada. La aviación bombardea también sobre la estación ferroviaria", dijo uno de los líderes de los sublevados, Andréi Purguín.
Las explosiones retumbaron en Donetsk desde primera hora de la mañana y varios proyectiles alcanzaron e incendiaron edificios de viviendas y comercios situados entre la estación de tren y el aeropuerto.
Varias columnas de humo, una proveniente de una estación de autobuses, se podían ver desde cualquier rincón de la ciudad, por lo que las autoridades restringieron el tráfico en ciertas zonas y suspendieron parcialmente el transporte público.
Los combates, en los que el Ejército ucraniano empleó tanques y piezas de artillería, han obligado a muchos de los inquilinos del barrio oeste de Donetsk a resguardarse en los refugios subterráneos habilitados por las autoridades locales.
Desde que el jefe de las fuerzas rebeldes, Ígor Strelkov, declaró el toque de queda, Donetsk es una ciudad fantasma, en la que los negocios han cerrados sus puertas a la espera de que se normalice la situación y los únicos clientes en los hoteles son los reporteros.
Mucha gente ha enviado a sus hijos al campo o a otros lugares del país, mientras hoy en la estación de tren muchos residentes abandonaban la ciudad con destino a lugares como Crimea, territorio ruso desde marzo pasado
"Yo me voy con mi abuela, que vive en Israel. Aquí ya no se puede vivir", dijo a la agencia EFE Irina, una joven de 25 años.
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