Tras el escándalo que estalló mediante el que grandes contratistas se repartían licitaciones con la venia de Petrobras -de algunos funcionarios, al menos- la petrolera deberá asumir gastos impagos de las contratistas para sostener al sector petrolero y gasífero.
La noticia involucra, por ahora, a cuatro de las obras que están paralizadas mientras los responsables del escándalo -que acordaban las licitaciones entre sí, pagando coimas por ello- no pagan a los proveedores con los que tercerizan el trabajo.
Se trata de la planta de fertilizantes UFN III, que estaba en manos de Galvão Engenharia; el proyecto Charqueadas, a cargo de Iesa; el consorcio Integra, en manos de Mendes Júnior; y la fabricación de 17 barcos de apoyo en manos de Brasil Supply. Es última es la única no involucrada en el proceso de licitaciones fraguadas, aunque está paralizada por falta de pago a proveedores.
De esta forma, Petrobras ideó una operación financiera llamada "contra vinculada", mediante la que paga directamente a las proveedoras o subcontratistas salteando el paso intermedio y evitando que las empresas que no han cumplido con su rol y están envueltas en el escándalo por corrupción toquen el dinero.
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Por caso, según los medios brasileros, los proveedores de Galvão Engenharia ya han recibido 300 millones de reales en los últimos días.
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