El mayordomo que le robó al Papa está preso en el Vaticano
Paolo Gabriele deberá pasar poco más de un año cumpliendo condena por robar documentos secretos de Benedicto XVI.
El mayordomo junto a Benedicto XVI
La Secretaría de Estado, en un duro comunicado, señaló que la concesión del perdón "es un acto soberano del Santo Padre" y que ello supone "el arrepentimiento del reo y la sincera petición del perdón al Sumo Pontífice y a todos los que han sido ofendidos de manera injusta".
En ese texto, la "presidencia del gobierno" de la Santa Sede señaló que con la sentencia ya firme concluye "un asunto triste que ha tenido consecuencias muy dolorosas".
"Se ha ofendido personalmente al Santo Padre, se ha violado el derecho a la privacidad de muchas personas que se habían dirigido al papa por su posición, se ha creado un perjuicio a la Santa Sede y a varias de sus instituciones, se ha creado un obstáculo a las comunicaciones entre obispos del mundo y la Santa Sede y causado un escándalo en la comunidad de los fieles", indicó.
La Secretaría de Estado subrayó que el juicio a Gabriele se "desarrolló de manera transparente y ecuánime y en el pleno respeto del derecho a la defensa" y resaltó que la sentencia rechaza cualquier tipo de "conjeturas sobre la existencia de complots o implicación de otras personas".
Asimismo, la Secretaría precisó que puso en marcha el procedimiento para destituirle del cargo, pues hasta ahora seguía cobrando su sueldo. Lombardi dijo hace dos días, cuando se publicó el texto completo de la sentencia, que se le seguía abonando el sueldo por caridad cristiana, al tener mujer y tres hijos.
"Paoletto" también fue condenado a pagar las costas del juicio, que Lombardi cuantificó en 1.000 euros. La condena a 18 meses de cárcel se refiere exclusivamente al robo con agravantes.
La Fiscalía del Vaticano, sin embargo, mantiene abierta la investigación por la presunta comisión de otros delitos, como daños a la seguridad del Estado y violación de la privacidad del jefe del Estado (el Papa).
Con el cumplimiento de la condena no concluye el escándalo conocido como "Vatileak", ya que el 5 de noviembre próximo comenzará el juicio contra Claudio Sciarpelletti, de 48 años, acusado de encubrimiento y que en un principio iba a ser juzgado junto a "Paoletto", pero el tribunal separó los dos casos.
En este juicio, el más mediático de la historia de la Iglesia, no fue aceptada la documentación de los testigos recogida por la Comisión Cardenalicia ordenada por el papa para investigar el caso, al considerar el tribunal que fue creada según el Código de Derecho Canónico y sólo responde ante el pontífice.
La comisión, presidida por el cardenal español Julián Herranz, interrogó a una treintena de personas, aunque se desconoce si en algún momento se informará sobre esos interrogatorios.
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