Nadie controla a los psicólogos

*El 31 de diciembre una psicóloga que estaba de vacaciones en Mar del Tuyú mató a su hija de 8 años de dos balazos y luego se suicidó.
*Según una especialista, desde el Estado no hay ningún control sobre la salud mental de los psicólogos y los recaudos los tienen que tomar los mismos pacientes.

La mujer que la noche del 31 de diciembre discutió con su marido, mató a su hija de 8 años de dos balazos y se suicidó, era psicóloga y su caso plantea un interrogante que va más allá de esa tragedia familiar: ¿quién controla a los psicólogos?, ¿qué puede hacer en el consultorio una persona con semejante desequilibrio mental?

minutouno.com consultó a Stella Maris Rivadero, psicoanalista, supervisora y coordinadora docente del Centro Dos: “En Capital Federal no hay ningún organismo que controle a los psicólogos –dice Rivadero-. En provincia sí existen colegios de psicólogos, pero lo que observan es, en todo caso, la ética de los profesionales, no su salud mental y desde el Estado no hay ningún tipo de control”.



 


“En Capital Federal no hay ningún organismo que controle a los psicólogos –dice Rivadero-. En provincia sí existen colegios de psicólogos, pero lo que observan es, en todo caso, la ética de los profesionales, no su salud mental y desde el Estado no hay ningún tipo de control”.

En la Argentina, el ejercicio de la psicología está regulado por la Ley 23277 y depende de la Secretaría de Salud del Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación. En esa norma dice que no podrán ejercer la profesión “Los que padezcan enfermedades psíquicas graves (…)”, aunque no establece ninguna forma de diagnóstico para evaluar la salud mental de los profesionales a los que alcanza dicha ley. Por lo tanto, Rivadero señala que los pares y los organismos colegiados son los que tienen la responsabilidad de cuidar que esta ley se efectivice.

Los investigadores, que hablaron con los familiares de Iceta, señalaron que la mujer tenía problemas mentales y que su familia había estado a punto de internarla en una clínica psiquiátrica. ¿No entraría su caso en la inhabilitación que plantea la ley? Y los pacientes de la psicóloga, ¿sabrían que la persona que los atendía estaba, probablemente, más enferma que ellos?

La psicoanalista explica que es muy difícil controlar las profesiones liberales, que se llevan a cabo en el marco de un consultorio, como la psicología y también la psiquiatría y la medicina. “Los colegios de psicólogos pueden intervenir y denunciar alguna situación puntual y grave que les llegue, pero esto no siempre sucede”, dice.



Por eso, Rivadero sugiere que cada persona tome ciertos recaudos cuando decida iniciar un tratamiento psicológico: “Hay que elegir a un profesional recomendado por un paciente que haya visto resultados en el tratamiento, por un médico o por otro psicólogo –señala-. El hecho de que el psicólogo pertenezca a alguna institución también da ciertas garantías, porque hay una selección de los profesionales que ingresan, una evaluación y un trabajo permanente con otros colegas”.



La realidad es que muchas veces la situación económica lleva a elegir psicólogo buscando el consultorio más cercano en la cartilla de la obra social, o atendiéndose con quien toque en el hospital del barrio.


    Por eso, Rivadero sugiere que cada persona tome ciertos recaudos cuando decida iniciar un tratamiento psicológico: “Hay que elegir a un profesional recomendado por un paciente que haya visto resultados en el tratamiento, por un médico o por otro psicólogo –señala-. El hecho de que el psicólogo pertenezca a alguna institución también da ciertas garantías".



Psicólogos que se aprovechan económicamente de sus pacientes, otros que abusan de la confianza y llevan la relación por un camino que se aleja de la relación de paciente y profesional son otros ejemplos de las consecuencias de la falta de control sobre esta actividad.

Stella Maris Rivadero señala que en otros lugares del mundo tampoco hay un control riguroso porque se presentan las mismas dificultades: cuando se cierra la puerta del consultorio no hay quien compruebe la idoneidad del profesional.

“Lo que garantiza que un tratamiento llegue a buen puerto es que el psicólogo o el psiquiatra tenga un análisis personal”, afirma Rivadero, pero claro, el profesional no le presenta a su paciente un papel que certifique que se analiza y las asociaciones de psicólogos, según la especialista, bregan por lo gremial, por avanzar en los derechos laborales de sus integrantes, no por brindar un control de los profesionales que las conforman.

La psicoanalista comenta que el análisis personal del psicólogo es sin duda un factor de control: “En mi práctica profesional he atendido algunos profesionales con trastornos psiquiátricos severos como perversiones o psicosis y los he desalentado o directamente les he denegado autorización para ejercer la clínica con pacientes”, relata.

La falta de control es, entonces, un agujero legal que hay que solucionar, por la salud mental –y física- de todos.

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