New York, New York

*T. Night estuvo en "la" ciudad. Nos cuenta sobre lugares tradicionales como el último piso del hotel Gansevoort con una imperdible panorámica del Empire State, o de otros tan insólitos como el bar estilo Superagente 86, el Please Don’t Tell (Por Favor No Lo Digas), al que se ingresa por medio de una cabina telefónica dentro de una panchería común y corriente.


La ciudad más cosmopolita del mundo ofrece diferentes y diversas variantes en su vida nocturna.


Una característica muy importante que tiene es la gran cantidad de bares que hay a lo largo y a lo ancho de toda la metrópoli. Los hayu lujosos y los hay insólitos y originales.


 


Una parte interesante de Manhattan es la de Meat Packing, donde, tiempo atrás, era el lugar donde estaban los mataderos y ahora fue transformado en zona de restaurantes y para tomar alguna que otra copa.


 


Existe en el último piso del hotel Gansevoort un sector abierto al público donde es posible degustar tragos en una terraza con una buena panorámica de la ciudad y con una linda vista al Empire State. Los precios están aproximadamente en unos 15 dólares, sea lo que sea que tomes (desde un shot de Tequila hasta un Vodka con energizante).


 


En este lugar también está el típico Buddha Bar, donde van la chicas más lindas y es bastante duro entrar si caés en un grupo de 4 o 5 chicos solos. Tienen una política bastante extraña para equiparar la cantidad de clientes de ambos sexos, así que si van solo muchachos, hay que ponerse a buscar señoritas para alivianar el ingreso.


 


Si alguien va a New York en busca de algo típico de las películas, se puede topar con el bar de Coyote Ugly, donde bellas señoritas bailan para los consumidores (igual a no ilusionarse ya que lo que se ve en el cine se agrande demasiado). Si lo que se busca es algo más de hombres, hay varios clubes se strippers, donde se le ponen billetes en la ropa interior a las señoritas. Otro puede ser Tom’s el restaurante de la popular serie de los 90 Seinfeld.


 


La diversidad de idiomas y de visitantes de todo el mundo pueden aprovechar los distintos tipos de restaurantes ambientados como en otros países. Ya sea en Little Italy (el barrio Italiano), China Town, los franceses o el mismo Soho, con lugares típicos neoyorquinos. Podés comer muy bien desde precios relativamente accesibles.


 


Broadway, sin dudas, es la cuna de las obras teatrales o musicales. Claro está que para un argentino los precios no son los más recomendables ya que arrancan desde los 60 dólares aproximadamente, pero la experiencia es impagable. Desde Chicago, pasando por la creación de Disney, Mary Poppins, hasta los más grandes monologuistas se presentan en cartelera.


 


New York es una ciudad que jamás te deja de sorprender. Al estilo Superagente 86, existe un bar llamado Please Don’t Tell (Por Favor No Lo Digas) que se ingresa por medio de una cabina telefónica dentro de una panchería común y corriente. Uno agarra el teléfono, marca un código y avisa de la reserva que tiene. En ese momento la recepcionista abre una puerta oculta y te da acceso a uno de los bares más cool de la ciudad.


 


La gran variedad de tragos que se pueden encontrar es impresionante. Desde cerveza con sabor a frambuesa o chocolate hasta coctails hechos con diferentes tipos de tequilas o con pétalos de rosa. Cuando te dan la carta de bebidas, uno no sabe con cual quedarse porque te dan ganas de probar todo. El tema es que el bolsillo después duele un poco.


 


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