El alcohol, un problema para los que juegan con la número 7

Por: Guido Piotrkowski
22 de enero de 2007

*Al igual que Ariel Ortega, otros tres casos de futbolistas que padecieron la adicción al alcohol.
*Garrincha y Corbatta murieron tras una larga lucha. Houseman sobrevive en medio de la desesperación y el desempleo.
*Ortega pelea la batalla más dura de su vida.

Talentosos, habilidosos e imparables transitando la banda derecha. Dueños de las mil y una gambetas y sorprendentes amagues. Campeones locales, internacionales y goleadores. Rene Houseman, Garrincha, Oreste Omar Corbatta y Ariel Ortega: enormes jugadores que vieron opacadas sus vidas por un flagelo común: el alcohol.

Ariel Ortega lo está padeciendo ahora, y aunque su problema tardó mucho en tomar estado público, era un secreto a voces.



¿Qué será que tiene el alcohol que atrapa a los genios de la banda derecha, los viejos y queridos wines, aquellos que descollaban y dejaban en ridículo a más de un defensor y tantos otros arqueros?



 


¿Qué será que tiene el alcohol que atrapa a los genios de la banda derecha, los viejos y queridos wines, aquellos que descollaban y dejaban en ridículo a más de un defensor y arquero? 
    

“Mané” Garrincha tenía una pierna 6 centímetros mas corta que la otra y los pies girados 80 grados hacia adentro, además tenía la columna vertebral torcida. Pero nada de esto le impidió ser uno de los más grandes jugadores del mundo. Ganó dos mundiales (1958 y 1962) en los que formó una de las delanteras mas recordadas de la historia: Didi, Vava, Pelé, Zagallo y Garrincha. Además descolló en Botafogo (su primer amor) y otros clubes, pero lo gustaba la fiesta y el alcohol como a ninguno. Se casó tres veces, tuvo un promocionado romance con la famosa cantante Elza Soares que lo llevó a abandonar a su mujer, y engendró a más de una decena de hijos, algunos que ni siquiera llegó a conocer. Murió a causa del alcohol en 1983 en Río de Janeiro, la ciudad que lo tuvo en la gloria.

Oreste Omar Corbatta brilló en Racing y la selección, entre otros. Fue  campeón en el Sudaméricano de Lima del  ’57 junto a figuras como Sívori; Maschio y  Angelillo. "El loco", de origen humilde, había llegado a Racing desde Chascomús con lo puesto, literalmente. Y regaló gambetas, desborde, goles  y magia por la banda derecha. Varias veces llegó borracho a jugar, pero igual hacía maravillas dentro de la cancha. La revista Life, por primera y única vez en su historia, publicó la secuencia de un gol en su tapa: una serie de gambetas, amagues y frenos en los que el Loco desparramó a cuanto defensor chileno se le cruzara en el camino. Al igual que Garrincha se casó varias veces –cuatro- pero murió en soledad en una piecita de la cancha de Racing, hundido en el alcohol y víctima de un cáncer de laringe.


   La revista Life, por primera y única vez en su historia, publicó la secuencia de un gol en su tapa: una serie de gambetas, amagues y frenos en los que el Loco (Corbatta) desparramó a cuanto defensor chileno se le cruzara en el camino 


René Houseman, otro loco lindo del fútbol, ganó el mundial ´78 y fue campeón con aquel fabuloso equipo de Huracán del ´74. Comenzó a gambetear para uno y otro lado en Defensores de Belgrano. Vivía en la villa del bajo Belgrano y de allí nadie lo pudo sacar. Cuentan que los dirigentes de Huracán, en su época de esplendor, le alquilaron un departamento en Parque Patricios para alejarlo de las “malas influencias”, que lo llevaban camino del tinto. Pero Houseman no se “halló” y volvió al barrio. Cada tanto se escapaba de la concentración para jugar un picadito y alguna que otra vez volvió pasado de copas a la hora del partido, como aquel día que le convirtió un golazo antológico al Pato Fillol en la cancha de Huracán. Después pidió el cambio.
Hoy, René mira los partidos de la tribuna y se conforma con el aliento de los pibes que le gritan ídolo por la calle. No tiene un peso pero dicen que no le importa. Y, a diferencia de Garrincha y Corbatta, pudo dejar el alcohol.

Orteguita, el último ídolo de River, está pasando por uno de sus peores momentos, que quizás lo lleve a dejar el fútbol. Sus faltazos a los entrenamientos ya no se pueden ocultar. Y los dirigentes de River no saben que hacer. Pero no es uno más, es el burrito, es “la” figura de River, uno de los jugadores más talentosos y queridos de la actualidad.
Trazar un paralelo con estos otros tres genios es inevitable.



Ojalá el 7 de River tenga la cintura necesaria para esquivarle a su adicción, y nos regale un par de años más de gambeta, amague, freno y gol.
Ojalá que a los ídolos no se los trague de un sorbo el alcohol y los deje en ridículo como ellos a defensores y arqueros.
Ojalá que el ídolo y figura de River se acuerde de Corbatta, Garrincha y Houseman. Para no terminar igual que ellos.


Ojala….