Noticieros: Para el lado de los tomates

*¿No te hartó la seguidilla de notas sobre “la crisis del tomate”, como si la inflación que nos está destruyendo se redujera al precio de un producto? Para peor, ahora la tele quiere hacernos creer que ganamos una batalla y nos entrena para seguir la guerra.

Sinceramente, me agobió. La cantidad de horas que los noticieros le vienen dedicando al demencial aumento del precio del tomate excede largamente el límite de lo que el espectador promedio puede llegar tolerar. Las notas parecen clonadas. Siempre la misma escena: un movilero recorriendo verdulerías junto a un consumidor; las preguntas y las respuestas, una sucesión de lugares comunes; la típica entrevista a algún representante de las asociaciones de defensa del consumidor aconsejando lo que nuestro bolsillo nos advirtió mucho antes: que si aumenta, no hay que comprar; los presentadores hablando de “la crisis del tomate” como si el problema de la economía que nos ha vuelto a castigar con los rigores de la inflación se redujera al precio de un producto.

Para peor, en los últimos días los noticieros han cambiado el discurso en la cobertura de la guerra del tomate: de la convocatoria al estado de alerta y movilización ciudadana pasaron al triunfalismo más rotundo. Vamos ganando, envalentonan a los consumidores ahora que la vedette de las verdulerías cotiza a 8 pesos el kilo. “Lo que no logró el acuerdo de precios del Gobierno lo consiguió el boicot”, repiten los representantes de las entidades de defensa al consumidor en sus recorridas televisivas, con un tono que debe ser el mismo que usaba Napoleón para alentar a sus tropas.

Ante lo que consideran una batalla ganada, los noticieros nos indican los próximos pasos en la guerra contra el aumento de precios. ¿Un candidato a Presidente de la República con plan económico alternativo? ¿Una movilización ciudadana para decirle al gobierno que nuestros bolsillos no dan más y que, contra los dichos de Néstor Kirchner, el índice oficial de inflación está lejos de ser “perfecto? No, ni hablar. La estrategia bélica que nos plantea la tele es un llamado a la abstinencia alimenticia. Según dijeron, ahora hay que dejar de comprar papa, calabaza y pollo. Pregunto: ¿y si para hacerla más fácil, nos declaramos en huelga de hambre por tiempo indeterminado?

Temo que la siguiente táctica para ser los campeones morales en la lucha contra la inflación sea que dejemos de comprar medicamentos. Y que después, nos convoquen a suprimir las adquisiciones de productos de limpieza para el hogar, productos de tocador, cartuchos para la impresora, líquidos para lentes de contacto, pilas para el despertador, diarios, tampones y broches para tender la ropa.

Sospecho que más tarde llegará el turno de los servicios. Dígale basta al abono a Internet y a la tarjeta del celular. Niéguese a abonar la cuota de la prepaga, porque ya han dicho que se viene otro 20% de aumento. Absténgase de usar el gas, porque todo puede ser reemplazado; ¿o acaso el ser humano no hizo fuego con el frotamiento de dos piedras? Cierre las canillas y ahorre así el consumo de agua potable. Vaya desde su casa en Avellaneda a su trabajo en el microcentro a pie, porque soplan vientos de aumento en el boleto del colectivo.

¿Y qué hago con las expensas que desangran mi presupuesto? Boicot; lo que aumenta, no se paga. Y si terminan rematándole el departamento, tómelo como un daño colateral; esos daños existen en cualquier contienda bélica.

El punto de inflexión en la cruzada televisiva que empezó con el tomate será, sin duda, la factura de la luz. Confieso que esa instancia de lucha me da miedo. Para esa altura estaré desnutrida, con un turno para ser atendida en el hospital público en el 2012, sin remedios, mugrienta,  aislada del resto de la tropa, con los pies llagados de tanto caminar. Y para colmo, sin poder recibir las instrucciones de combate, porque con la electricidad cortada por falta de pago, ni la tele podré encender.

Seamos serios: dada la experiencia que tenemos los argentinos en inflaciones e hiperinflaciones, el que piense que a la escalada de precios la frenaremos los consumidores está del tomate.

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