“Nunca pagué por una mujer, pero terminé pagando millones”


  • Iniciando una serie de entrevistas, T. Night salió a tomar unas copas con Silvio Soldán, un hombre que no sólo sabe de tango. ¡Imperdible!

 


No se considera el James Bond argentino, pero aunque no lo acepte es un dandy con las mujeres. Rubias, morochas, altas o más bajitas, todas son de su preferencia, a pesar de que algunas le trajeron muchos dolores de cabeza. A los 72 años, Silvio Soldán recuerda como eran sus tiempos de joven, sus salidas y sus levantes.

T-Night: - ¿Cómo eran tus conquistas de joven?

Soldán: - En mi adolescencia, me rateaba del colegio y el levante era por el zoológico, el botánico y por el rosedal. Siempre te encontrabas una chica y algún romancecito se hacia. También se usaba la calle Lavalle, que no era como es ahora. La gente paseaba bien vestida, elegante y también  se levantaban minas. Ahora no se donde hay levante porque seguro me ligo un carterazo o se preguntan ¿qué hace este jovato acá? Jaja.

T.: - ¿Esas mujeres eran más grandes que vos?

S.: - Cuando uno es chico le gustan las chicas más grandes y después es al revés, así que cuando era adolescente siempre buscaba algo más grande. En los bailes, cuando yo ya era un poco mas grande, ahí si era le gran rebusque para levantar minas.

T.: - ¿Has pagado por una mujer?

S.: - Nunca pague por una mujer, pero algunas de las mujeres que tuve me hicieron pagar tanto. Millones. Jaja

T.: - Contame como actuás en las citas con mujeres.

S.: - Muy pocas veces comemos en casa, siempre las llevaba a cenar afuera, a bailar también. Después veníamos, ponía la música que le gustaba a ella y bueno lo demás viene por si solo (Esboza una  sonrisa pícara y se ríe)

T.: - ¿Cuál era tu arma letal que nunca fallaba?

S.: - Hay minas que son difíciles, y cuando estas bien calentito se pone más difícil todavía. Yo usaba mucho la seducción, y un arma que era muy interesante y me daba mucho resultado era el teléfono. Las llamaba, les hablaba con voz grave y las hacía caer.

T.: - ¿Dónde ibas a bailar?

S.: - En los ’50, cuando yo tenía 18, 19 años, no había boliches, eran todos clubes donde se hacían los bailes. Como yo vivía en San Miguel en esa época, iba al Atlético de Caseros, el Atlético Muñiz, el Social San Miguel, el Altube de José C. Paz y el Atlético de Pilar. Cuando no había baile en uno, era en otro. Iba con mi grupo de amigos y tratábamos de levantar alguna mina.

T.: - ¿Cómo eran esos bailes?

S.: - La música era Tango y Jazz, tocada por dos orquestas. Quizás ahora resulte extraño, pero empezaban a las 9 de la noche y terminaban a las 1, 2 de la mañana, y siempre eran los sábados.

T.: - ¿Te acordás de la última vez que fuiste a bailar?

S.: - Hace un par de años estaba haciendo teatro en Carloz Paz, e íbamos al boliche Keops con los integrantes del elenco a tomar una copa. No tanto a bailar.

T.: - ¿Cuál era tu bebida preferida?

S.: - En la época de los bailes en los clubes, algo que ya pasó de moda, nos juntábamos en una pizzería con los muchachos y comíamos un par de porciones pizza de anchoas y tomábamos unos vasos moscato. No se que aroma tendría ja ja y nunca se me ocurrió pensarlo, ahora me viene a la mente eso.

T.: - ¿Y de más grande?

S.: - Ahí empezaba a tomar whisky, en otra etapa el gin cola, o el cognac. El champagne antes no se tomaba tanto, es algo que se impuso en los últimos años. O sino,  era de la época anterior, de los grandes cajetillas que iban a los cabarets.

T.: - ¿Aprovechaste tu fama con las mujeres?

S.: - Yo nunca use la televisión para levantarme una mina. Me he levantado mujeres en ese medio pero sin prometerles absolutamente nada, jamás.

T.: - ¿La fama ayuda entonces?

S.: - La televisión da poder, el hecho de ser conocido te abre muchísimas puertas. Cuando empecé a hacer “Feliz Domingo” simultáneamente con “Grandes Valores”, los fines de semana viajaba a hacer mi show con artistas de tango al interior. A los 21, recorrí durante 3 años con una orquesta que se llamaba “Carlinhos y su bandita” y ahí si hubo levante. Por ejemplo en Chile fue maravilloso.

T.: - ¿Qué pasó ahí?

S.: - La mujer se entregaba mucho más fácilmente y los argentinos gustaban mucho. Una vez, cayó una chica en una confitería donde yo estaba y me dejó una dirección. Yo fui y estuve una semana conviviendo con ella. Anécdotas hay miles.

T.: - Contame alguna

S.: - Recuerdo que un día estaba con un gran amigo y compositor de canciones, Dino Ramos, en Los Angeles, en Chile (dato curioso: En ese entonces era la ciudad con más iglesias y más prostíbulos del país). Yo era el presentador de la orquesta y él, el cómico, y mientras la banda tocaba nosotros le hacíamos caritas a las chicas del público. 

T.: - ¿Cómo terminó?

S.: - En la primera fila había dos pibas preciosas, y cuando terminó el show, nos fuimos los cuatro y da la casualidad que una era la dueña del prostíbulo y la otra una empleada, pero eran amigas al fin. Terminaron cerrando el lugar y se vinieron de gira con nosotros como un mes. Encima era malo con Dino porque le decía a la mía que no le permita a su empleada estar con él,  jaja.

T.: - ¿No se te ocurrió usar tu frase celebre “las dos a la final”?

S.: - No la verdad que no. Siempre fui un tipo muy reservado en cuanto a ese tema. Nunca hice sexo grupal, ni se me ocurrió. Si me gusta una chica, quiero con esa y punto.

T.: - Con tantos años de Feliz Domingo, ¿Nunca se te tiró un lance una participante?

S.: - No, nunca estuve con ninguna. Si se me tiraron el lance no me di cuenta xq soy muy respetuoso de mi laburo. No podría decir lo mismo de los productores jajaja. Pasa que en feliz domingo eran chicas estudiantes. Por ahí en grandes valores con chicas mas grandes, era distinta la situación.

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