Ocaña, una "hormiguita viajera" de la política

La ex ministra comenzó con Chacho Álvarez, fue leal a Lilita, pasó por el mundo K, insinuó con Pino y ahora se muestra con De Narváez.

Graciela Ocaña, la ex ministra de Salud kirchnerista, apareció junto al diputado Francisco de Narváez denunciando supuestas irregularidades de la empresa Covelia, a la que vincula a Hugo Moyano, en su operatoria en el conurbano. Con esa aparición, la ex funcionaria de la Alianza parece haber terminado de recorrer todo el arco político a pocos días de que se la mencionara como posible candidata a completar la fórmula porteña junto a Pino Solanas.

“Conocida como 'la hormiguita' por su incansable capacidad de trabajo”, señala en su propia página web haciendo uso del mote que alguna vez le puso Lilita Carrió cuando ambas se desempeñaron en la comisión de Lavado de Dinero en el Congreso. Lo cierto es que también podría recibir el apodo por el largo camino recorrido en el jardín de la política.

Sus inicios en la política estuvieron en el peronismo, del que se alejó junto a otros, desilusionada con el gobierno de Carlos Menem. En ese momento estuvo cerca del llamado Grupo de los Ocho y, de la mano de Carlos “Chacho” Álvarez, llegó al Frepaso, por el que fue elegida diputada nacional en 1999.

Su separación de la Alianza se produce después de haber redactado, junto a Carrió y otros diputados, el informe de la Comisión Investigadora de Hechos Ilícitos vinculados con el Lavado de Dinero, presentado en agosto de 2001. De allí salta al ARI, partido por el que fue reelegida diputada en 2003.

Pero allí tampoco duró demasiado. En 2004 acepta transformarse en la interventora del PAMI del kirchnerismo, lo que la lleva a asumir como ministra de Salud de Cristina Kirchner en 2007. Ese lugar no lo dejó por cuestiones ideológicas. Al día siguiente de que el oficialismo fuera golpeado en las elecciones legislativas de 2009, presentó la renuncia, con su imagen debilitada por el desempeño de su ministerio en las epidemias de dengue y de gripe porcina.

Su versión de los hechos es que, en realidad, en el Gobierno decidieron no apoyarla en la lucha contra los sindicatos en medio del escándalo por los medicamentos truchos y el manejo de fondos para tratamientos especiales. Al mismo enemigo vuelve a dirigirse ahora, Moyano, pero esta vez al lado de uno de los dirigentes del Peronismo Federal.

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