Ola de robos: ¿especulaciones, financiación electoral o sensibilización de los medios?

¿Es una percepción o a pocos días de las elecciones aumentaron la inseguridad y la violencia en los robos? Parece complicado saberlo, al menos así lo aseguró a minutouno.com Eugenio Burzaco, Diputado de La Nación del PRO, integrante de la comisión de Seguridad Interior. “Se nota un aumento de la percepción de la inseguridad, y en el pasado se notó un aumento de los índices delictivos ante cada elección, pero el problema es hoy la falta de estadísticas, que no se publican desde el 2004”, advirtió.


 


Percepción o realidad, las estadísticas que pudieran hacerse sobre la cantidad de delitos también son cuestionadas por otros especialistas. Para Luis Vicat, procurador, abogado, licenciado en seguridad, comisario inspector en retiro activo, “las estadísticas son dos, una oficial, que engloba entre el 20 y 25 por ciento de la realidad y produce en la población lo que se llama sensación objetiva de inseguridad, y otra que es del restante 75 por ciento, que produce la sensación subjetiva de inseguridad en la población: lo que (el ministro de Seguridad bonaerense León) Arslanián bautiza como sensación térmica”.


 


A pesar de la cautela frente a la situación, Burzaco reconoció que “hay un trabajo de la universidad que analiza cada período electoral y concluye que siempre hay un aumento de los delitos antes de las elecciones. Es difícil saber porqué, se habla de especulaciones políticas, financiación electoral y también podría ser una sensibilización de los medios”, enumeró. “Lo que está claro –reconoció-, en términos de un seguimientos histórico, es que el delito se cuadruplicó en los últimos 15 años”.


 


Burzaco y Vicat dudan sobre los números actuales, pero coinciden con firmeza a la hora de hablar de la violencia. “La realidad permanente es que el nivel de violencia aumentó gravemente por el factor drogas. Hay hechos en lo que los medios utilizados no responden a los fines que tiene. En eso el impacto del paco y otras drogas es muy grande, porque hay gente muy alineada, y un sistema que no castiga”, describió el legislador.


 


Un hombre de 85 años asesinado a golpes hoy, durante un robo concretado por una banda en una casa de Mar del Plata, se transformó en la sexta víctima fatal de un hecho delictivo ocurrido sólo en la provincia de Buenos Aires durante lo que va de octubre. Un chico acribillado a tiros en Boulogne, otro asesinado en Gregorio de Laferrere, un policía y el dueño de una inmobiliaria muertos en Lanús, y el propietario de una mueblería apuñalado en San Miguel incluyen la lista de los casos fatales. Septiembre había cerrado con un joven de 23 asesinado de una puñalada tras resistir el robo de un pancho que había comprado a medias con un amigo. La violencia se impone a las víctimas a golpes, tiros o puntazos.


 


“Hay áreas urbanas sin control del Estado, en especial en el conurbano, donde, en todo caso, el único control lo hace el organismo más odiado, que es la Policía. Hay un millón y pico de jóvenes que están como en la Franja de Gaza (el territorio de Israel en el que viven Palestinos)… o peor. Peor porque acá no hay ni siquiera contenido místico- político. Acá ni siquiera tienen la esperanza mística. Nuestra situación es difícil de revertir” el que habla, escéptico, es Vicat, autor del libro “Autopreservación urbana, sobrevivir en la ciudad”, aún inédito.


 


Consultado por minutouno.com sobre las causas del incremento de la violencia, Vicat criticó “la falta de una política de Estado coherente en materia de seguridad”. Y halló como un “error comprar más motos y más patrulleros. Hay que atacar el problema antes de que crezca, a través de inteligencia criminal preventiva. Hay que trabajar policialmente y no esperar que el patrullero nuevo llegue tres o cuatro minutos después de que el hecho ocurrió, aunque atrape a los ladrones. Si el hecho ya ocurrió ya hay una víctima de un robo, hay un familiar asesinado… a quién le importa que llegue la policía”.


 


Al avanzar en una segunda causa, describió lo que bautizó como “el eje del mercado capitalista”. Y explicó: “La noción de oferta y demanda delictual es una cuestión de mercado, del mercado delincuencial. Cuando la delincuencia (o los delincuentes independientes) percibe, o se da cuenta, que el estado está en retirada en alguna de sus actividades, porque está ocupado en otro, se producen oleadas delictivas”.


 


“El delito muta y migra –agregó-, siempre el Estado va un paso detrás del delito. Ya lo dijo Marcola (Marcos Camacho, jefe de la banda carcelaria de Sao Paulo denominada Primer Comando de la Capital). Cuando fueron a verlo algunos funcionarios del gobierno brasilero, se mató de risa y les dijo que siempre iban a estar detrás de ellos. Les dijo: nosotros tenemos otra noción de la realidad, tenemos distintos parámetros. Somos distintos, nos combaten como si fuéramos igual que ustedes”.


 


A la hora de pensar una posibilidad nueva para la provincia jaqueada por la delincuencia, el abogado recomendó “dar un giro. No se puede seguir como hasta ahora. Quien asuma como Ministro de Seguridad de la Provincia para el nuevo gobierno va a tener que tener un equipo técnico impecable y además, mucha suerte. Porque empieza de una situación explosiva. Estamos en una potencialidad de desborde nunca vista”.


 


La situación parece aún mucho peor de lo que podría ser, debido a que no se conocen planes que puedan rescatar a la provincia de la situación en la que se encuentra. “Ningún candidato ha presentado una propuesta de plan de seguridad, han presentado enunciados. Dicen que van a combatir el paco o la inseguridad, pero no dicen cómo ni con quién”, describió Vicat.


 


Además, renegó de la mano dura: “Como en una época hubo civiles que corrieron a golpear la puerta de los cuarteles y el resultado no fue bueno, lo peor ahora es la mano dura, que fracasó en el mundo. En este momento, como la sociedad está al borde del paroxismo, aparecen casos de (la llamada justicia por) mano propia, o (se impulsa) la famosa tolerancia cero de Giuliani, que ha demostrado ser un fracaso absoluto. Fuerza contra fuerza engendra violencia”.


 


Al realizar un análisis de la situación, consideró que hay hoy “un millón y medio de adolescentes que están en estado protodelictual: dejaron el colegio, consumen paco y se reunen a no hacer nada en la esquina. Además, ven que los más grandes no tienen problemas, roban y arreglan con la cana. Para qué van a estudiar, para qué van a trabajar”.


 


Vicat no tiene piedad a la hora de describir la situación: “los chicos empiezan siendo bomberos, que son los que andan en bicicleta cuando hay un gran operativo policial en una villa o de tránsito, chicos que tienen 7 u 8 años y le van pasando los movimientos de la Policía a las bandas. Después, van de mula, de mandaderos, y para pasar de categoría tiene que hacer algún fierro (robo a mano armada). Y luego entran en una estructura celular que se va pareciendo a las Maras”, las bandas centroamericanas nacidas de un fuerte proceso de descomposición social, en las que cometer un crimen es la tarjeta de acceso.


 


No hay política de contención para los chicos. No se trata del servicio militar, se trata de contención. Se dice, pero no se hace”, aseguró Vicat. “Mejor que prometer es realizar, mejor que decir es hacer”, diría un peronista.

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