Acerca del acuerdo Repsol - YPF

El diputado nacional por el Partido Socialista analiza el trasfondo del debate en torno a la compensación que el Estado pagará a Repsol por la recuperación del 51% del paquete accionario de YPF.

Escribe Ricardo Cuccovillo (*)

El Proyecto, convertido en ley, en la última sesión del pasado 23 de abril en la Cámara baja, tuvo como finalidad concluir el proceso de expropiación del 51% del patrimonio de YPF SA perteneciente a REPSOL YPF SA.

Recientemente, el portal de economía español El Confidencial entrevistó, a Miguel Galuccio, y se le preguntó al CEO de YPF "¿Cuál cree que sería la indemnización que Argentina pagaría, porque entre lo que ofrece el Estado -1.500 millones- y lo que pide Repsol -10.500 millones- hay una gran diferencia?" Galuccio responde lo siguiente: "No es mi función valorar la contrapartida, pero cuando se hizo la expropiación, YPF valía 4.400 millones de dólares, por lo que el 51 por ciento serían 2.200 millones. Una indicación de dónde puede estar el precio, son los 1.500 millones que ha depositado el Estado en el Banco Central como indemnización.". Esto es un punto de referencia y no sabemos cómo, de esto, se llegó a los 5 mil millones.

Es claro que no existe crecimiento, desarrollo ni modelo productivo si no disponemos de fuentes de energía. Argentina no ha podido garantizar el autoabastecimiento en materia energética. Situación que se agravó en las últimas dos décadas.

Recuerdo al actual Secretario General de la Presidencia Oscar Parrilli, anunciando la privatización de YPF y a Néstor Kirchner convenciendo a los Gobernadores para que apoyaran la enajenación de la Empresa más importante del País.

En este marco, se producen estas medidas de la llamada "soberanía hidrocarburífera" donde se expropió las acciones a la empresa Repsol. A esto, debemos adicionar la necesidad del gobierno argentino, de evitar la fuga de dólares al exterior y de equilibrar la balanza comercial.

La matriz energética comenzó a partir de los años '90 a sufrir de escasez y la suba del precio de los combustibles. Nuestro país depende enormemente del gas y del petróleo. Del total de los combustibles utilizados el 87% se lo llevan estos hidrocarburos. Esta dependencia es tal que la disponibilidad de estos combustibles es vital para el desarrollo del "modelo" económico o cualquiera que se pretenda desarrollar a mediano plazo.

La Academia Nacional de Ingeniería, en un estudio del año 2011, establece que la producción petrolera disminuyó desde el año 1998 un 26,2% y la producción de gas un 7% desde el 2004.

Los precios, impulsaron el consumo pero no generó ahorro energético. La no diversificación de la matriz energética, la falta de controles sobre REPSOL y el consumo subsidiado durante 10 años fueron un callejón sin salida.

Recorriendo su historia, analicemos: Y.P.F. se forma sobre los yacimientos, descubiertos en 1907, y su creación se remonta a un Decreto firmado por el Presidente H. Yrigoyen en 1922, que daba cuerpo a la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Comodoro Rivadavia. Después, Marcelo T. de Alvear designó a cargo de la mencionada Dirección al Coronel del Ejército Enrique Mosconi, quien se mantuvo en el cargo hasta la segunda presidencia de Yrigoyen.

En este período de la historia argentina el peso del oro negro comienza a hacerse sentir en la vida de nuestras Instituciones. Es innegable hoy, que Yrigoyen fué derrocado porque su proyecto petrolero ponía en peligro la actividad de las multinacionales Standard Oil y Royal Dutch Shell.

El desplazamiento de Yrigoyen, llevó a la primera empresa petrolera propiedad de un Estado, a una crisis de la que no pudo salir.  

Varios fueron los golpes que asestaron a la empresa estatal. Para muchos fue incluida en el primer cartel internacional de petróleo en 1936, situación que frenó su crecimiento, luego fue objeto de polémicos contratos petroleros en 1958 y también, con sus ganancias pagó parte de la deuda externa y algunas campañas políticas.   

YPF sobrevivió gracias al esfuerzo del país y su gente, aunque quedo deteriorada. Este fue el argumento que utilizó el neoliberalismo de los noventa para justificar su entrega. Como dando por finalizado un ciclo y comenzando otro, se cedió el patrimonio a manos privadas por mucho menos del valor real, el menemismo, también entregó la acción de oro y la Nación perdió así el poco control que tenía sobre ella.

También se permitió la llegada de Repsol, que por mayoría accionaria logró el control de la privatizada YPF. La empresa española se instaló incluso hasta el año 2012.  

En este período se llevó el petróleo de nuestro subsuelo para venderlo en Europa, multiplicando  en ocasiones por 10 o más el valor de la extracción del crudo hecha en nuestro suelo. Esta actividad se desarrollaba sin que la empresa invirtiera en exploración para buscar nuevos yacimientos y así mantener el horizonte petrolero del país, que se redujo a casi nada.   

Esta acción se llevó a cabo sin tener en cuenta medidas de protección del ambiente, que como se sostuvo muchas veces, si fuera posible valuarlo, no sólo no deberíamos pagar, sino que la empresa estaría obligada a pagarnos a nosotros para poder recuperarlo.  

Rápidamente, Repsol se convirtió en enemigo. Pero, ya sólo quedaba en las reservas de YPF petróleo no convencional, de difícil, cara y ambientalmente dudosa extracción. En el 2012, nos dábamos cuenta que la ley de la oferta y la demanda solo logró el enriquecimiento empresarial  y la destrucción y utilización de nuestros recursos. También redescubrimos que el petróleo era un bien estratégico. ¿Tanto tiempo tuvo que pasar para ver que nuestras entrañas se secaban y perdían el combustible fósil más utilizado por la humanidad en manos de una empresa privada?  

¿Con que autoridad puede plantear soluciones un gobierno que no usó su capacidad de control? Un gobierno que jamás frenó el saqueo. ¿Cuánto vale hoy el capital accionario de una empresa que podría compararse con un viñedo sin uvas? ¿Por qué los accionistas de Repsol festejaron la cotización del capital accionario de 5.000 millones de dólares? ¿Nos encontramos frente a una recuperación o frente al salvataje del capital español?

(*) Ricardo Oscar Cuccovillo es diputado nacional por el Partido Socialista de la provincia de Buenos Aires e integra la Comisión de Energía y Combustible de la Cámara Baja.

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