Acerca del acuerdo Repsol - YPF
El diputado nacional por el Partido Socialista analiza el trasfondo del debate en torno a la compensación que el Estado pagará a Repsol por la recuperación del 51% del paquete accionario de YPF.
Es claro que no existe crecimiento, desarrollo ni modelo productivo si no disponemos de fuentes de energía. Argentina no ha podido garantizar el autoabastecimiento en materia energética. Situación que se agravó en las últimas dos décadas.
En este marco, se producen estas medidas de la llamada "soberanía hidrocarburífera" donde se expropió las acciones a la empresa Repsol. A esto, debemos adicionar la necesidad del gobierno argentino, de evitar la fuga de dólares al exterior y de equilibrar la balanza comercial.
Los precios, impulsaron el consumo pero no generó ahorro energético. La no diversificación de la matriz energética, la falta de controles sobre REPSOL y el consumo subsidiado durante 10 años fueron un callejón sin salida.
Recorriendo su historia, analicemos: Y.P.F. se forma sobre los yacimientos, descubiertos en 1907, y su creación se remonta a un Decreto firmado por el Presidente H. Yrigoyen en 1922, que daba cuerpo a la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Comodoro Rivadavia. Después, Marcelo T. de Alvear designó a cargo de la mencionada Dirección al Coronel del Ejército Enrique Mosconi, quien se mantuvo en el cargo hasta la segunda presidencia de Yrigoyen.
En este período de la historia argentina el peso del oro negro comienza a hacerse sentir en la vida de nuestras Instituciones. Es innegable hoy, que Yrigoyen fué derrocado porque su proyecto petrolero ponía en peligro la actividad de las multinacionales Standard Oil y Royal Dutch Shell.
El desplazamiento de Yrigoyen, llevó a la primera empresa petrolera propiedad de un Estado, a una crisis de la que no pudo salir.
Varios fueron los golpes que asestaron a la empresa estatal. Para muchos fue incluida en el primer cartel internacional de petróleo en 1936, situación que frenó su crecimiento, luego fue objeto de polémicos contratos petroleros en 1958 y también, con sus ganancias pagó parte de la deuda externa y algunas campañas políticas.
YPF sobrevivió gracias al esfuerzo del país y su gente, aunque quedo deteriorada. Este fue el argumento que utilizó el neoliberalismo de los noventa para justificar su entrega. Como dando por finalizado un ciclo y comenzando otro, se cedió el patrimonio a manos privadas por mucho menos del valor real, el menemismo, también entregó la acción de oro y la Nación perdió así el poco control que tenía sobre ella.
También se permitió la llegada de Repsol, que por mayoría accionaria logró el control de la privatizada YPF. La empresa española se instaló incluso hasta el año 2012.
En este período se llevó el petróleo de nuestro subsuelo para venderlo en Europa, multiplicando en ocasiones por 10 o más el valor de la extracción del crudo hecha en nuestro suelo. Esta actividad se desarrollaba sin que la empresa invirtiera en exploración para buscar nuevos yacimientos y así mantener el horizonte petrolero del país, que se redujo a casi nada.
Esta acción se llevó a cabo sin tener en cuenta medidas de protección del ambiente, que como se sostuvo muchas veces, si fuera posible valuarlo, no sólo no deberíamos pagar, sino que la empresa estaría obligada a pagarnos a nosotros para poder recuperarlo.
Rápidamente, Repsol se convirtió en enemigo. Pero, ya sólo quedaba en las reservas de YPF petróleo no convencional, de difícil, cara y ambientalmente dudosa extracción. En el 2012, nos dábamos cuenta que la ley de la oferta y la demanda solo logró el enriquecimiento empresarial y la destrucción y utilización de nuestros recursos. También redescubrimos que el petróleo era un bien estratégico. ¿Tanto tiempo tuvo que pasar para ver que nuestras entrañas se secaban y perdían el combustible fósil más utilizado por la humanidad en manos de una empresa privada?
¿Con que autoridad puede plantear soluciones un gobierno que no usó su capacidad de control? Un gobierno que jamás frenó el saqueo. ¿Cuánto vale hoy el capital accionario de una empresa que podría compararse con un viñedo sin uvas? ¿Por qué los accionistas de Repsol festejaron la cotización del capital accionario de 5.000 millones de dólares? ¿Nos encontramos frente a una recuperación o frente al salvataje del capital español?
(*) Ricardo Oscar Cuccovillo es diputado nacional por el Partido Socialista de la provincia de Buenos Aires e integra la Comisión de Energía y Combustible de la Cámara Baja.
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