Balanza comercial: un pilar del modelo


Escriben Hernán Aruj y Facundo Carmona


La balanza comercial argentina muestra, durante la última década, un persistente superávit comercial que promedió los 12.685 millones de dólares anuales, con un nivel acumulado de más de 125.000 millones de dólares. Este ingreso genuino de divisas permitió dinamizar la economía, fortalecer la situación financiera del país al contribuir al aumento de reservas, y sostener el proceso de desendeudamiento.

Es destacable que el proceso no se produjo con la misma lógica que en la década de los noventa, cuando una expansión de la economía creaba déficit y el superávit sólo se obtenía ante una situación recesiva del mercado interno.

Otra diferencia fundamental es que en los últimos años las manufacturas de origen industrial crecieron en su participación en la canasta exportadora, siendo en 2010, 2011 y 2012 el primer rubro de exportación. Argentina fue uno de los pocos países de la región que no reprimarizó sus exportaciones, es decir que el aumento de los precios de los productos primarios a nivel internacional no provocó una revaluación de la moneda que redujo la competitividad de los bienes industriales.

La industria automotriz, por los encadenamientos industriales que genera, la tecnología de punta que utiliza, y los altos salarios que paga, es estratégica para el país y explica gran parte de la evolución positiva de estos años. El mercado argentino y brasileño en su conjunto, representan el sexto productor mundial de automóviles y el tercer o cuarto mercado –según cómo se realicen las mediciones-.

Un primer semestre muy positivo

Luego de realizar un análisis de los datos comerciales, el primer semestre de 2013 muestra números globales altamente positivos para nuestra economía: El superávit comercial fue de 4.954 millones de dólares, lo cual permite un importante ingreso de divisas externas a nuestra economía.

En ciertos medios de prensa (IECO-Clarín, 24-07-13) se presenta como un fracaso esta cifra, ya que es un 26% menor a los 6.652 millones de dólares de superávit de 2012. Si bien el número es correcto, el mismo se explica al comparar un segundo trimestre muy bueno en términos de crecimiento económico en 2013 contra un escenario de desaceleración en 2012.

En el año actual crecieron tanto las exportaciones -5%- como las importaciones -11%-, aunque estas últimas lo hicieron en una proporción mayor, dado el crecimiento económico, el cual se traduce en una mayor demanda interna de productos foráneos.

Un dato fundamental que se suele pasar por alto en los medios de prensa opositores es que la exportación de bienes con valor agregado totalizan el 65% de las ventas externas, ya sea a través de las manufacturas de origen industrial (MOI) como las de origen agropecuario (MOA).

Estos datos reafirman la tendencia de la última década, en cuanto al aumento de los productos industriales en la canasta exportadora nacional, aún con una cosecha record de productos primarios. Reafirmando, de esta manera, la firme decisión del gobierno nacional de no permitir la reprimarización de la economía nacional.

La importación de combustibles ha crecido de 5.414 millones de dólares a 6.598, lo que también puede explicarse por el mayor crecimiento de la economía. Las medidas para lograr un mayor autoabastecimiento han sido tomadas, y requieren tiempo para madurar.

También los bienes de capital han crecido en el total importado en 761 millones de dólares. Este ítem, al ser necesario para el proceso productivo, suele asociarse al crecimiento de la inversión.

Asimismo, cabe destacar que el comercio con el principal socio comercial, el Mercosur (incluyendo Venezuela), concentró el 26% de las exportaciones argentinas, y el 26% de las compras realizadas al exterior.

Automóviles: el motor de la industria

El rubro de mayor crecimiento intersemestral de las manufacturas de origen industrial fue el ítem "material de transporte terrestre", que pasó de exportar 705 millones de dólares de enero a junio de 2012 a alcanzar los 1.112 millones de dólares en el mismo período de este año.

La recuperación de la economía brasileña es la clave de la respuesta, ya que permitió traccionar la producción automotriz a partir de las exportaciones. Las ventas al exterior crecieron un 28% entre los primeros 6 meses de 2012 y 2013, para pasar de 173.472 unidades a 223.511.

Este año la producción total ya ha llegado a 394.550 unidades, contra 331.798 en los primeros seis meses de 2012. La diferencia, un poco más de 60 mil unidades, es casi la misma que existe en las exportaciones al comparar ambos períodos, evidenciando de esta manera el fuerte impacto del sector automotriz en la balanza comercial

Mientras se aguardan los números de julio para confirmar el buen momento del sector, tres empresas multinacionales anunciaron inversiones en el país, en el subrubro autopartes.

La fabricante sueca Volvo invertirá 10 millones de dólares en los próximos años para proveer con componentes nacionales su producción mundial. Asimismo, el grupo  japonés Denso, anunció que fabricará en el país un nuevo radiador para cinco modelos de las marcas Peugeot y Citroen. La inversión, de 50 millones de pesos, permitirá sustituir importaciones por 16,5 millones de pesos al año. También ha habido compromisos de inversión de la japonesa Toyota, dispuesta a ampliar su planta en la provincia de Buenos Aires.

Una política que defiende el mercado interno y la producción


Estas inversiones y ciertas medidas gubernamentales de apoyo al sector, como los créditos a tasas bajas y el mantenimiento de un tipo de cambio, apuntan a generar un avance en la sustitución de importaciones y mantener o ampliar el superávit comercial. Este manejo del sector externo permite  evitar problemas de restricción externa típicos de nuestra economía y que en tiempos pasados obligaron a procesos de stop-and-go o crecimiento-recesión.

Dado que la prioridad del gobierno es la agregación de valor al perfil de las exportaciones del país mediante un proceso reindustrializador, la defensa de la cantidad y calidad de los puestos de trabajo es una tarea permanente. Es destacable que todo esto se ha logrado sin aplicar medidas antipopulares, como las propuestas de devaluaciones bruscas que sólo transfieren renta a sectores reducidos.

En un contexto de aumento de las tasas de interés de los Estados Unidos, lo que implica una salida de flujos financieros de las economías emergentes que aceptaron la llegada de capitales especulativos, la fortaleza de la balanza comercial sigue siendo fundamental para mantener la autonomía del país. Es saludable observar que en este año también se mantiene esta política.

(*) Economistas integrantes del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)

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