Donde mandan los violentos
Escribe Diego Kravetz
Los mismos han ido direccionando la vida del club, adentrándose en sus raíces hasta instaurar un verdadero reinado del terror.
Los miembros de esta barra brava habían tomado instalaciones del club e impuesto condiciones de procedimiento, incluso para el órgano fiduciario que el magistrado interviniente había designado.
Es de destacar que cuando se intentó poner coto a ello y se solicitó la colaboración de la comisaría con jurisdicción en el club, la 47ª, se produjeron hechos de violencia aún peores. Al punto tal que uno de los miembros del citado órgano fue agredido brutalmente y debió quedar internado durante varios días.
Ante lo sucedido, el juez interviniente, con el claro objeto de proteger la integridad física de todos los involucrados, decidió clausurar el club hasta tanto se pueda implantar la consigna policial necesaria que habilitaría a continuar con las actividades.
Ello, sin perjuicio de las manifiestas buenas intenciones, se encuentra perjudicando tanto al Instituto educativo, que al no poder acceder al club no logra cumplir con la orientación educativa consensuada; como a los socios del club que no pueden disfrutar de las instalaciones; y deportistas y federados, que no pueden entrenar, corriendo riesgo de perder sus categorías.
Sin perjuicio de ello, se siguen jugando, a puertas cerradas, partidos de fútbol, que son transmitidos por Fútbol para Todos. Es decir, los únicos beneficiados continúan siendo los violentos de siempre.
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