El acuerdo usurario con el Club de París
El referente del Partido Obrero analiza el acuerdo alcanzado esta semana con el Club de París.
El acuerdo anunciado el jueves 29, convierte los u$s 6 mil millones de dólares, aproximadamente, pretendiamente adeudados al Club de París en una negociación anterior, en 2008, en una nueva deuda de u$s 9.700 millones, lo cual representa un aumento del 60%, a una tasa del 7% anual. El carácter usurario de la operación lo deja en evidencia la tasa del uno a dos por ciento anual que rigió en los mercados internacionales en este período. En lugar de obtener una quita, como corresponde a un país que ha pasado de un 'defol' a otro, K y K reconocen, al revés, una prima abusiva sobre las tasas corrientes de mercado.
Este nuevo incremento de la deuda pública con el exterior significa otra declaración de 'defol' de la deuda pública dolarizada que la Administración Nacional ha impuesto al Banco Central, la Anses y otros organismos autónomos o descentralizados, en su llamada política de 'desendeudamiento' con los acreedores internacionales. La 'generosidad' con los organismos internacionales que financiaron a la dictadura militar contrasta con la confiscación de los jubilados y del ahorro nacional.
El acuerdo incrementa los vencimientos de deuda, en 2015, que podría superar los u$s 8 mil millones debido a los Boden 15 y otros pagos, lo que obligaría a otra refinanciación.
El aplauso entusiasta que las fuerzas tradicionales, sin importar el fragmento que representen, han brindado a este acuerdo, es una demostración de que, al igual que el gobierno, representan los intereses del capital financiero, sin importa lo usurarios que esos intereses sean.
Las entidades empresarias saludan el arreglo porque les ofrece una margen mayor para incursionar en la 'bicicleta financiera' que han habilitado Kicillof y Carlos Fábrega, que consiste en tomar deuda en el exterior para re-prestarla en el mercado interno con un diferencial de interés que puede superar los veinte puntos – o sea un 200 por ciento.
El reendeudamiento internacional al que ahora apuesta el kirchnerismo acentuará los desequilibrios económicos, porque forzará a una nueva devaluación fuerte del peso para cumplir con el servicio de esa deuda. El FMI no solamente impuso su política sin la necesidad de hacerse presente: a partir de la inspección de las cuentas del Indec, desde junio próximo, podrá verificar la consistencia de las cuentas nacionales y de los balances financieros.
Como representante político del Frente de Izquierda señalo que anularemos todos estos convenios usurarios y someteremos a sus ejecutores a la Justicia.
(*) Jorge Altamira es el principal referente del Partido Obrero y fue candidato a diputado nacional por la ciudad de Buenos Aires en las últimas elecciones legislativas.
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