El presupuesto de los especuladores


Marcelo Ramal (*)

La orientación social del presupuesto 2014 se puso de manifiesto a pocas horas de su presentación. Los "mercados" lo celebraron con un fuerte aumento del cupón atado al PBI, que premia a los especuladores cuando la economía argentina crece más del 3%.

Precisamente, el "presupuesto 2014" supone un aumento del doble de esa cifra. Pero ese supuesto incremento sólo se producirá como resultado de la conocida falsificación del índice de precios del INDEC,  el cual,  al subestimar la inflación real, sobredimensiona el crecimiento de la economía.  Esta adulteración le costará al país unos 4000 millones de US$ en 2014.

Pero ¿se trata sólo de una torpeza? Semejante anuncio en favor de los bonistas adheridos a anteriores canjes de deuda se produce en medio del litigio con los fondos buitre. No es de extrañar que, con estas jugosas concesiones, el gobierno argentino busque ganarse el favor de una parte del capital financiero internacional, para al menos dilatar en el tiempo el desenlace de ese juicio.  En cualquier caso, el resultado está a la vista: la economía nacional, y su presupuesto, son el traje a medida del pago indefinido y creciente de una deuda usuraria.

Así las cosas, el llamado "fondo del desendeudamiento" absorberá en esta oportunidad casi el 30% de las reservas del Banco Central.  Obviamente, no hay ningún "desendeudamiento",  sino el reemplazo de una deuda por otra equivalente con el Central, con papeles de renovación indefinida.

La parasitaria emisión resultante reforzará la inflación: consumidores y trabajadores, con una pérdida de su poder adquisitivo,  aportan de este modo  al pago de la deuda.

Pero no sólo la harán por esa vía: como los ingresos crecerán al 27% -un valor cercano a la inflación real- y los gastos sólo lo harán en un 16%-, el ajuste sobre salarios y gastos sociales es evidente.  

Incluso con estas premisas confiscatorias, el gobierno se ha reservado todavía los poderes extraordinarios de la ´emergencia económica´.  En cualquier caso, está claro en qué dirección los usarán: atender incondicionalmente las exigencias de una deuda usuraria o el rescate de privatizadores, como ha venido ocurriendo en todos los presupuestos de esta década.
 
La oposición que está presente en el Congreso ha criticado el anteproyecto presupuestario. Pero sus diputados, días antes, consintieron –con votos a favor o abstenciones- la reapertura del canje de deuda.  Por lo tanto, comparten la orientación estratégica del presupuesto oficial.  

El debate del presupuesto vuelve a colocar la cuestión de quién paga la crisis del modelo oficial. La agenda del salario, del derecho al 82% móvil, de la reconstrucción de la educación y la salud, a costa de una deuda usuraria y varias veces pagada, sólo es levantada por la izquierda.

Un millón de votos la refrendó en agosto. Esa agenda, que está  ausente en el Congreso nacional, debe trasponer sus puertas en octubre, consagrando una bancada del Frente de Izquierda.

(*) Dirigente del Partido Obrero, economista, candidato a legislador porteño por el Frente de Izquierda.

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