Las PASO resultaron mejor que el dedo

El economista analiza las razones detrás de la derrota del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires el pasado 11 de agosto en las PASO. A diferencia de 2009, esta vez los motivos no son económicos sino políticos sostiene.

Escribe Daniel Rodríguez Paz (*)

Uno de los legados de Néstor Kirchner, fue la reforma electoral que dio origen a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Fueron formuladas como aprendizaje después de las elecciones legislativas de 2009, en que la dispersión, el corte de boletas hacia arriba, el cúmulo de colectoras, habían acompañado al juego mediático de elevar a candidatos individuales por sobre el trabajo y la conformación partidaria. Cualquier advenedizo con recursos económicos o con carisma podía modificar todo el sistema electoral basado cada vez más en el apoyo mediático y la militancia rentada.

En estas últimas elecciones, fue sobre todo el propio Frente para la Victoria, - aunque no el único-, el que se llenó la boca con las PASO pero confió en el dedo de Cristina Fernández, antes que ofrecerle al electorado en elecciones internas las diversas opciones de las que existen en su seno.

Aquellas fuerzas que hicieron uso de la herramienta como se debe y sin hipocresía, tuvieron su premio y quedaron bien posicionados de cara a las generales de octubre.

A título de ejemplo esta UNEN en la ciudad de Buenos Aires. En cada categoría; tanto en senadores como en diputados nacionales; la suma de sus candidatos le dio a los ganadores de la interna la supremacía y el empujón anímico necesario para jugar a ganador en octubre.

Pero no es el único caso, Compromiso Federal le ganó en la suma de votos al oficialista FPV en San Juan, y el Movimiento Popular Neuquino quedó excelentemente ubicado en Neuquén. Son ejemplo de que las PASO utilizadas como se debe son útiles, aunque ello se terminará de verificar recién en octubre.

Por otra parte, al utilizar la práctica del dedo verticalista, el FPV tuvo una pérdida adicional. Tal vez si le hubiese garantizado a Darío Giustozzi o a otros dirigentes, internas abiertas justas y sin trampas, compartiendo las juntas electorales por lista, estos dirigentes no hubiesen abandonado el Frente. Era una manera de resolver las contradicciones secundarias en su seno y evitar la ruptura de cara al futuro. Pero se optó por una metodología contraria que casi termina expulsando al propio Daniel Scioli, recuperado a las apuradas luego de haberlo limado en los últimos años.

Es sabido que el gobernador tiene unos métodos y una ideología distinta a La Cámpora o a otros kirchneristas de paladar negro: pero al FPV le falta aún resolver si esa es una contradicción secundaria o prefiere romper todo antes de usar las PASO para ver cuántos votos tiene cada uno.

En consecuencia, a diferencia de 2009, esta vez no es la economía la que explica la magra cosecha del oficialismo en la última elección, si no la mera política. El no saber resolver las contradicciones en el seno de su propia fuerza convirtiéndose en un permanente expulsor de dirigentes.

De todos modos, no le fue mucho mejor al PRO, con apenas un 30% en el único distrito que gobierna, o a la UCR a nivel nacional que peca de los mismos errores metodológicos del kirchnerismo.

No obstante; como la historia no termina; quizás las PASO empiecen a utilizarse más asiduamente para lo que fueron creadas: un mecanismo democrático para resolver las internas partidarias sin necesidad de originar tantas fragmentaciones en el seno de las grandes fuerzas políticas nacionales.

(*) Daniel Rodríguez Paz es Licenciado en Economía y Master en Administración Pública por la Universidad de Buenos Aires

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