Políticas públicas para garantizar la producción y el acceso a la vivienda
El economista y miembro del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular da cuenta de la importancia de un Estado presente en la economía a través de políticas públicas activas
Escribe Santiago Fraschina (*)
El crecimiento económico argentino de los últimos años garantizó una mejor situación laboral y de vida para una gran parte de la población, pero también propició el incremento de las ganancias de varios actores dedicados a la intermediación.Los sectores bancarios, inmobiliarios y comerciales se vieron altamente beneficiados por el aumento de la demanda. La obtención de ganancias empresariales es lógica, deseable y esperable, sin embargo es necesario que estén vinculadas al circuito productivo virtuoso de la inversión y el aumento de la oferta de bienes y servicios para consumo.
Una de las acciones a seguir por parte del gobierno nacional ha sido implementar políticas, no sólo para incentivar la demanda a través de la generación de empleo, sino también el fomento de la oferta a través del financiamiento al sector productivo. Se entiende que el desarrollo de la industria nacional aumenta la oferta de bienes y servicios, reduciendo los problemas inflacionarios y garantizando la competitividad a través de la inversión.
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En esta línea, el BCRA tomó una serie de medidas, como la Línea de Crédito para la Inversión Productiva que implicó una orientación del crédito hacia las empresas. Este programa, ya implementado en tres oportunidades (cupos 2012, 2013, 2014), actualizó este año el porcentaje a un mínimo de 10% de los depósitos en pesos que deben prestar los bancos, donde más del 50% deben ser otorgados a micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) con una tasa de interés regulada. Esta línea de crédito ha alcanzado un monto de $57.900 millones en préstamos, donde el 58,9% fue destinado a PyMEs. Otro programa impulsado por BCRA es el Programa de Financiamiento Productivo del Bicentenario, con una tasa de interés del 9,90% fija anual en pesos para proyectos de inversión. Para este programa, el BCRA otorgó $7.880 millones y de este monto los bancos prestaron $6.205 millones. Por otro lado, a partir de la reforma integral del mercado de capitales, las pequeñas y medianas empresas obtuvieron otro canal de financiamiento de sus proyectos productivos a través del mercado bursátil. Según el Departamento PYMES de la Bolsa de Comercio, el financiamiento del sector en febrero, a través de este mecanismo, ascendió a $301,3 millones, representando un incremento interanual del 79,6% en comparación a febrero de 2013 que ascendía a $133,6 millones.
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Estas medidas adoptadas por el BCRA generaron un cambio de tendencia en la oferta y demanda de créditos, orientando mayor cantidad de recursos al sector productivo. En el último informe del BCRA, los préstamos a las empresas han experimentado un crecimiento interanual del 33,6% con respecto a febrero del 2013, donde los créditos a la industria explican el 41,4% de este crecimiento. El financiamiento a los sectores productivos logró una participación del 56,6% en relación a los créditos totales en febrero de 2014.
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Sin embargo, las entidades bancarias se mostraron reticentes a la aplicación de líneas de crédito a tasa subsidiada para la inversión productiva. El gran negocio de los bancos es la oferta de líneas de crédito al consumo, donde la devolución es más rápida, permite mayor masividad y son considerablemente más rentables. El financiamiento a las tarjetas de crédito o los préstamos personales donde los costos superan hasta el ciento por ciento anual, incluyendo comisiones, son claros ejemplos de este tipo de crédito. Para frenar este comportamiento, se les exigió a los bancos que regulen esas tasas de interés o el gobierno nacional inducirá una política regulatoria más fuerte.
Según el último informe de CefidAR, el incremento interanual a febrero del 2014 de los créditos a los hogares fue $64.400 millones, un 35% más respecto a febrero de 2013. Este aumento está explicado principalmente por los préstamos personales y las tarjetas de crédito que crecieron $23.290 millones y $ 27.969 millones respectivamente. Por el contrario, los créditos que están quedando rezagados son los hipotecarios, que van perdiendo participación en préstamos a las familias. Con tasas usurarias y el sistema francés donde primero se cancelan los intereses y luego el capital, esta oferta de préstamos son cada vez menos atractivos y accesibles, no solo para las clases populares, sino a las clases medias y altas que no están dispuestas a pagar tales diferencias.
Para citar un ejemplo, frente a las tasas excesivas y a los exigentes requisitos de los créditos hipotecarios, el gobierno nacional creó como alternativa el Programa Pro.Cre.Ar con una tasa de interés menor que facilita el acceso. De esta forma, entonces, podemos observar al Estado como el actor más importante encargado de atender aquellas necesidades que el sector privado delega –e incluso en ocasiones termina obstaculizando- en cubrir y posibilitar el acceso a la primera vivienda, a iniciar un emprendimiento o ampliar la capacidad productiva.
(*) Santiago Fraschina es economista e integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)
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