Otro día de paro docente... ¡no!

*¿Cómo hacemos para seguir acomodando la vida familiar a los paros?
*Habrá que recurrir a las abuelas y hacer lo imposible para que los chicos no cambien un día frente al pizarrón por otro frente a la tele.

Mañana miércoles, en millones de hogares de la provincia de Buenos Aires, todo podría complicarse: se anuncia un nuevo paro de los docentes.

Puertas adentro de casa, no importa la justicia o no del reclamo, el uso de los fondos públicos o lo que parezca la metodología del reclamo.

Lo que realmente se juega ante cada medida de fuerza que involucra a las escuelas de la provincia es cómo vamos a hacer para acomodar la realidad familiar a un día no previsto con los chicos en casa.

Porque la cantidad de lados de un octaedro, los ríos de Europa o el nombre del granadero que salvó a San Martín de un bayonetazo en San Lorenzo se aprenderá de todas formas y mis tres chicos, como todos, saldrán tan piolas o tan burros como si nada hubiese pasado, gracias al complemento educativo y las lecciones que trato de brindarles en "la universidad de la sobremesa".

Pero muchas abuelas serán llamadas de urgencia para cubrir el bache que dejaron las maestras como cuidadoras, porque no se puede faltar al trabajo.

No es mi caso, pero muchos trabajadores perderán el presentismo por tener que hacer malabares para dejar a los chicos quien sabe dónde; padres separados discutirán más de la cuenta para ver quien se hace cargo de los paquetes de guardapolvo blanco o abriremos el negocio fuera de horario.


 


O en el mejor de los casos, como con los tres míos, hacerles un plan divertido para que no se claven toda la mañana o la tarde delante de Los Simpsons, Discovery Kids o cualquiera de los jueguitos electrónicos que ya nos piden basta a fuerza de rayones.



Y, mientras tanto, en las escuelas privadas se llenarán de llamados preguntando por costos o vacantes, un efecto colateral, seguramente, indeseado para todos los que defendemos la educación pública, porque en su momento la disfrutamos y valoramos.


 


Martín Glade, de la redacción de minutouno.com

Dejá tu comentario