Palermo abrochó el triunfo con un golazo

*El partido que terminó 3 a 1 a favor de Boca frente a Independiente, fue apasionante sobre todo en la primera parte.
*El conjunto de Russo revirtió el resultado, con tantos de Cardozo, Palacio y un golazo de Palermo; se había puesto en ventaja el local por intermedio de Armenteros.
*La visita terminó con uno menos (expulsado Banegas), aunque no pasó demasiados sofocones.

Ese golazo sobre el final de Palermo marcó el destino. Desde la mitad de cancha: le robó la pelota a Rodrigo Díaz, miró adelantado a Ustari y le dio. La pelota voló desde la línea central al fondo de la red. Un golazo para ponerle final a un clásico apasionante, vibrante, con muchísimas situaciones de gol. Un clásico de sábado como los de antes.


 


Ida y vuelta. Sin respiros. No apto para cardíacos. Es que el partido fue de mano en mano. Primero estuvo en poder de Independiente. Luego pasó a manos de Boca. Y el que más ventajas consiguió y supo aprovecharlo al máximo fue el conjunto de Miguel Angel Russo,.

El partido arrancó con todo. Con muchísimas situaciones. Palermo de cabeza. El uruguayo Rodríguez al palo. Caranta se lo tapó a Montenegro. Cardozo remató desviado. Y las llegadas seguían cayendo. Hasta que Independiente fue más preciso y llegó a la apertura del marcador: buena sociedad entre Montenegro-Machín, y Armenteros la tocó para dejar desacomodado a Caranta.

Pero Boca fue y fue. Y de tanto ir el pájaro a la fuente… encontró los caminos. Y tuvo que aparecer la magia de Riquelme para marcar los caminos, con dos asistencias deliciosas. Primero a Cardozo y luego a Palacio, que había desperdiciado varias oportunidades. En tan solo dos minutos, Boca (y Riquelme) hacian todo lo difícil muy sencillo. Y se iba al descanso con una ventaja que ya era merecida.


 


En la segunda parte, los dos parecieron sentir el ritmo impreso en los primeros 45 minutos. Ambos bajaron un poco el vértigo. Y ahí fue beneficiado, obviamente, Boca. Incluso la roja de Banegas no varió mucho el juego. Porque Independiente se abalanzó sin ideas sobre el arco de Caranta. Y el arquero respondió. Pero la más clara estuvo en la cabeza de Denis: el 9 lo fusiló desde el área chica y el arquero respondió brillantemente.


 


Era poco lo de Independiente. Y el equipo de Russo lo aprovechaba. Se paró de contra y manejó los últimos minutos a su placer. Hasta que llegó la frutillita del postre. Para cerrar un cuadro pintado a la perfección por Palermo. Y marcar ese gol que quedará eternamente en su memoria.  

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