Tata Dios, la mayor masacre ritual de la Argentina
En el inicio de 1872, 36 gringos fueron asesinados por los seguidores de Gerónimo de Solané. Las fuerzas policiales y militares atraparon a los fanáticos, y mataron a una docena de gauchos.
Pérez, en la noche del 31 de diciembre de 1871 juntó a una treintena de seguidores, con los que partió hacia el pueblo al grito de "¡Viva la religión, mueran los gringos y masones!". Solané permaneció en su rancho de La Argentina.
Aún de noche, los gauchos a caballo entraron en una silenciosa Tandil, que por entonces tenía unos 5.000 habitantes. Fueron directo al juzgado de Paz, donde robaron los sables y las lanzas que se guardaban en el lugar. A las 4 de la madrugada, los guardias todavía dormían después de la parranda de Fin de Año. El único preso, un indio llamado Nicolás, fue liberado por los seguidos de "Tata Dios".
El primer ataque ocurrió en la plaza. Allí un joven italiano llamado Santiago Imberti arrastraba un organillo cuando fue literalmente degollado por los gauchos que gritaban "viva la religión, maten a los gringos". A partir de ese momento, se desató la mayor matanza ritual que haya ocurrido jamás en la Argentina. Fueron 36 las víctimas inocentes, entre ellas varios niños. Todos fueron apuñalados y degollados.
Poco más adelante, la treintena de fanáticos se cruzó con unos vascos que corrieron la misma suerte que el italiano Imberti . También mataron a un grupo de ingleses. De allí se dirigieron a campos y caseríos cercanos, donde continuaron con la matanza. Unos kilómetros más adelante, entraron en el almacén de ramos generales del vasco Juan Chapar, donde mataron a toda la familia, entre ellas una nena de cinco años y un bebé de meses, la servidumbre y los pasajeros que se hospedaban allí y que eran extranjeros. En el almacén de Chapar se contaron 17 víctimas fatales.
Los vecinos de Tandil, esa mañana, se despertaron muy temprano y aterrados. De inmediato, una comisión militar, policial y de vecinos salió en búsqueda de los asesinos, dándole alcance. El enfrentamiento terminó con una docena de gauchos muertos, entre ellos "El Adivino" Pérez, y otros tantos fueron detenidos. Algunos lograron escapar. Para entonces, otra partida había ido a la Estancia La Argentina y habían capturado a "Tata Dios", quien siempre juró ser inocente de los trágicos sucesos.
Cuatro días después de la masacre, Gerónimo de Solané fue asesinado a balazos cuando se encontraba en los calabozos del Juzgado de Paz. Se dijo que le dispararon a través de la única mirilla que tenía la celda. Ese crimen nunca se esclareció, pese a que a esa hora en el edificio se encontraban los funcionarios más importantes de la ciudad.
El juicio a los responsables se realizó en el mes de septiembre. Tres de ellos, Cruz Gutiérrez, Juan Villalba y Esteban Lasarte, fueron condenados a muerte. Dos fueron fusilados y el tercero (Villalba) murió en el calabozo antes de ser llevado a la plaza de la ejecución. A los capturados se los denominaba "Los Apóstoles de Tata Dios".
La masacre de Tata Dios conmocionó al país. Es más, trascendieron detalles, que nunca fueron probados, de un supuesto plan que incluiría ataques similares en ciudades como Azul, Tapalqué, Bolíva y Rauch, entre otras, donde había también seguidores del gaucho Solané, de quien sólo se recuerda que era un hombre de no más de 50 años, canoso, que usaba una larga barba blanca.
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