Pericia confirma que el abogado Vázquez fue asesinado con el arma de un policía detenido

Télam
Por Télam

  • La ex esposa, su amante y tres policías bonaerenses sospechados de instigar y ejecutar el secuestro y asesinato del abogado Cristian Vázquez quedarán desde hoy bajo prisión preventiva.
  • Vázquez apareció ejecutado de dos balazos el pasado 27 de agosto en la localidad bonaerense de Ezeiza.
  • La Justicia sospecha que el crimen fue ideado por la ex esposa, motivado por la separación de bienes después del divorcio, que benefició a Vázquez.

La Justicia dictó la prisión preventiva a los acusados de haber ideado y ejecutado el asesinato del abogado Cristián Vásquez, es decir que la medida recae sobre la ex esposa, el amante de ésta y tres policías bonaerenses.

En el caso de la mujer, María Alejandra Duahu, el juez de la causa, Tomás Bravo, agravó el hecho por el vínculo que la unía con la víctima. En tanto que a los tres policías Maximiliano Yazalde, Juan Alberto Alvarez y Alejandro Szibler están en una situación similar pero por ser policías.

El restante imputado es Marcelo Mansilla. A todos ellos los amenaza ahora la posibilidad de tener que sobrellevar prisión perpetua por haber prometido remuneración y realizar la ejecución de Vázquez.

Bravo, juez de Garantías 1 de Lomas de Zamora, rechazó el requerimiento del fiscal, César Lucero, de dictar la prisión preventiva de los acusados por privación ilegítima de la libertad seguida de muerte, ya que consideró que la intención de los detenidos fue desde el inicio asesinar al abogado y no la de retenerlo para obligarlo a hacer algo contra su voluntad.

No obstante la incógnita de la pesquisa sigue siendo el motivo por el cual el abogado fue mantenido con vida durante ocho días, entre que fue capturado la noche del 14 de agosto último y ejecutado de dos tiros en la cabeza, según estimaciones forenses, el 22 de ese mes.


 


El crimen, paso a paso

El cadáver de Vázquez fue hallado la mañana del 27 de agosto último en el barrio Uno de Ezeiza, a unos 1.000 metros del kilómetro 24 de la autopista Ricchieri.

Para ese momento ya habían sido detenidos los tres policías y la mujer, aunque se hallaba prófugo Mansilla, quien recién fue detenido el 6 de este mes.

El magistrado no determinó en el fallo quién fue el autor del disparo que mató al abogado ni por qué este fue asesinado tras ocho días de cautivero, aunque consideró a todos los detenidos coautores del homicidio calificado.

La mujer le comentó al policía que tenía serios problemas con su ex esposo, de quien se estaba separando, ya que éste se había quedado con todos los bienes conyugales.

En base a la investigación se estableció que el abogado Vázquez fue capturado cerca de las 22:30 del 14 de agosto a metros de su casa situada en Ocanto 92, de Monte Grande.

El letrado iba a bordo de su Volkswagen Bora -que nunca fue hallado- cuando en la calle Dorrego al 100, de Monte Grande, fue interceptado por una patrulla de la seccional de Canning desde la cual le hicieron señales con las luces para que detuviera la marcha.

Según la pesquisa, en ese auto se hallaban los tres policías y Mansilla, quienes montaron un supuesto control vehicular.

Luego, Mansilla y uno de los policías -que para la Justicia es Yazalde- abordaron el auto de Vázquez y se lo llevaron hasta su departamento, situado en el quinto piso del edificio de Ocanto 92.

Yazalde portaba una pistola calibre 40 que se disparó en forma accidental cuando revolvían la casa de Vázquez para robar algunos de sus efectos, entre ellos un reloj y un bolso rojo, encontrados en la casa de Mansilla cuando éste fue detenido tras el crimen.

El juez Bravo mencionó como elementos de prueba contra los acusados declaraciones testimoniales, entrecruzamientos de llamadas, el hallazgo de una huella digital de Yazalde en la casa del letrado y dos vainas servidas y un plomo de proyectiles hallados debajo del cadáver, que había sido disparado por la pistola reglamentaria de ese policía, una Astra calibre nueve milímetros.

Para el magistrado, el hecho estuvo motivado en la promesa de pago realizada por Duhau para que mataran a su esposo, lo que llegaron a confesar Mansilla y Yazalde ante los policías que los custodiaron cuando fueron detenidos.

 

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