De padres, hijos y legados, la imagen de Máximo que hizo emocionar a más de uno

Política

Nada fuera de lo común, un hincha sacándose una foto con la camiseta de su club, sin embargo en esta ocasión, el contexto, la historia que hay detrás hizo emocionar a más de uno.

El reflejo es casi inmediato. Desde que nacemos todos quienes nos rodean comienzan a tratar de identificar aquellas cosas que nos asemejan a nuestros padres. Los ojos, la nariz, el color del pelo. Todo sirve para comenzar a construir esa filiación que acaba de comenzar desde un parecido. Sin embargo, esas cosas que heredamos de nuestros padres pronto dejan de ser solo físicas y pasan a ocupar otros órdenes. El carácter, los gustos, el humor, la forma de caminar y, por supuesto, el club de fútbol.

Ninguna de todas esas semejanzas está garantizada. Pero sobre todo en la mayoría de ellas o no tenemos injerencia alguna para provocarla o evitarla (la semejanza física, por ejemplo) o ignoramos del todo cómo transmitirla (el carácter, el humor, la forma de caminar). Eso sí, no debe haber en la Argentina madre o padre futbolero que no intente de manera deliberada legarle a sus hijos el amor por el mismo equipo.

Y cuando eso sucede nace un nuevo punto de encuentro entre padres e hijos. Compartir alegrías, ilusiones, desilusiones, nuevas ilusiones y las mismas desilusiones de casi siempre. Y es en ese compartir con tu viejo, con tu hijo esas mismas sensaciones que muchos encuentran puntos de conexión.

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Por eso es que la foto que Máximo Kirchner se tomó hoy en una Plaza de Mayo explotada de militantes emocionó a más de uno. Es que no fue la imagen de un dirigente más en un acto político. No fue tampoco la imagen de un militante más apostando por un proyecto político. Fue la imagen de un hincha más siempre dispuesto a demostrar su amor por la camiseta de su club y fue la imagen de un hijo orgulloso del legado de su padre.

Pero principalmente porque es una imagen que remitió de manera ineludible y casi automática a esas fotos que su padre, Néstor Kirchner, que aún siendo presidente de la Nación y sin protocolo alguno, se tomaba cada vez que alguien le acercaba una camiseta de Racing.

Hoy Máximo hizo exactamente lo mismo que hubiera hecho Néstor en esa plaza si alguien le hubiese alcanzado una camiseta de Racing. Porque eso es lo que hacemos los padres, los hijos, los hinchas: nos la apoyamos contra el pecho y orgullosos de ese legado, sonreímos a la cámara.

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