Polémica por la muerte de Nisman: ¿podría probarse un suicidio inducido?
Expertos dialogaron con minutouno.com sobre esta conducta tipificada en el artículo 83 del Código Penal. "Es una figura casi imposible de acreditar", aseguran.

Por Lucía Aisicoff
"Un caso que tuvimos hace muchos años ocurrió en San Martín, donde un enfermo terminal se pegó un tiro. La familia nos dijo que nunca tuvo arma y descubrimos que no estaba registrada, pero logramos llegar al que la tenía. Ese hombre terminó diciendo que lo veía sufrir a su amigo y fue él quien se la pidió. Sin embargo la familia nos contaba otra historia, que la víctima tenía ganas de pelearla, que no iba a suicidarse", relató Torre y detalló que en ese caso el facilitador del arma "estuvo procesado y terminó preso".
Torre aclaró que en ese caso –aunque ambigua- hubo una confesión. "En el suicidio inducido tenés un inductor y un inducido. El problema está en probarlo si no tenés una confesión... salvo que encuentres la prueba en un medio electrónico", deslizó.
Respecto a la muerte de Nisman, la fiscal Viviana Fein aseguró que se investigará si hubo "algún tipo de inducción o instigación a través de amenazas, ya sea a través de llamados o mensajes de texto".
Para el abogado Marcelo Biondi la instigación al suicidio siempre se lleva a cabo en el marco de "denuncias muy pesadas, como narcotráfico" o temas de esa índole, y consideró que una persona puede inducir a otra al suicidio a través de amenazas directas o amenazas a su familia, con el objetivo de "desgastarlo psicológicamente".
El letrado explicó en declaraciones a los medios que el suicidio inducido se diferencia del homicidio por lo presencial: la inducción se da cuando no tiene participación en la escena. "En el caso de haberse encontrado en el lugar hay una pena mayor, que va desde los 8 a los 25 años de prisión, por el artículo 79 del Código Penal", afirmó.
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