Comerciantes de Tucumán continúan en vilo

Política

La población y los propietarios de locales de los barrios del sur viven momentos de tensión y continúan preocupados a raíz de versiones sobre posibles nuevos saqueos. Los temores se trasladaron a comercios donde venden armas.

La población y los comerciantes, especialmente de los barrios del sur de la capital tucumana, vivían momentos de tensión este miércoles, a raíz de las constantes las versiones (que circulaban principalmente por las redes sociales) sobre la aparición esta noche de grupos de saqueadores en motos o de "marcadores" de terreno para asaltos en domicilios, desplazándose en autos de alta gama y en combis blancas.

Ante los rumores, el temor rápidamente se trasladó a las armerías. Las imágenes hablan por sí mismas: tucumanos hacían fila desde esta tarde para comprar armas. Dos fotos muestran las armerías Aventura Express y Canigó, con largas colas de gente.

Tucumán fue de todas las provincias que sufrieron saqueos, la que más resultados sangrientos arrojó, a causa de que la gran mayoría de los comerciantes y vecinos repelieron a los tiros a los delincuentes.

Según informó La Gaceta de Tucumán, este miércoles a partir de las 16, aseguraban en Facebook que los saqueadores avanzaban desde avenida Colón y Alsina hacia cuatro "blancos": los supermercados Luque, Libertad y Makro, y el corralón de materiales de construcción El Amigo.

En Makro (ruta 301 y avenida Poviña, barrio San Martín) cerraron los portones, con personal de custodia privada apostado en los ingresos junto con uniformados de la Policía provincial. Además de estar armados con escopetas, tenían conectada la manguera para incendios para usarla en caso de tener que repeler a los saqueadores.

A menos de ocho cuadras, en el corralón El Amigo, más de media docena de guardias fuertemente armados custodiaba la entrada. Al frente estaba estacionada una combi de la Gendarmería con varios efectivos.

A tres cuadras, por la avenida Kirchner, el hipermercado Libertad mantenía abiertas sus puertas, con custodia privada en los accesos y móviles y efectivos de la Policía provincial en la playa de estacionamiento.

Al similar ocurría en Luque, que con las persianas metálicas bajadas mantenía abierta sólo la puerta blindada de ingreso. Allí, la custodia exhibía en esa entrada armas largas. En dirección hacia el centro por esa avenida hasta la avenida Alem, la mayoría de los negocios permanecían cerrados o atendiendo a través de ventajas enrejadas o persianas a medio abrir.

Por las adyacencias se podía observar los vecinos reunidos cerca de las barricas aún humeantes, y otros reacomodándolas (principalmente en el barrio 24 de Septiembre) y prendiendo nuevamente cubiertas.

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