Fulbo y peronismo, una pasión que divide aguas en Quilmes

Política

El presidente del club, Aníbal Fernández, y el intendente local, Francisco Gutiérrez, vuelven a enfrentarse políticamente, ahora por la batalla campal que se desató en el estadio Centenario.

El enfrentamiento entre barras de Quilmes del último lunes revivió una vieja pelea del peronismo de esa ciudad. Por un lado, el senador Aníbal Fernández, un peso pesado dentro del PJ, y por el otro, el intendente Francisco "Barba" Gutiérrez, quien desde hace más de seis años ostenta todos los títulos partidarios en este punto del GBA.

La furia se desató un día después de la batalla campal, cuando el jefe comunal responsabilizó a la dirigencia del cervecero, club que justamente preside Fernández, y pidió la clausura del estadio.

La reacción oficial no pasó desapercibida. Porque más allá de que Gutiérrez y Aníbal F están parados en diferentes veredas del peronismo kirchnerista (la historia marca que el Barba le arrebató el poder territorial en el 2007, cuando venció en las elecciones comunales al entonces intendente y delfín de Fernández, Sergio Villordo –hoy en el massismo- y se profundizó luego de quedarse con la titularidad del PJ quilmeño y ser reelecto en 2011), no existían a priori motivos políticos para semejante pedido.

Sin embargo, la postura barbista se enmarca dentro del mundo de la dirigencia. Es que la facción que hoy lidera la barra de Quilmes está vinculada a Jorge "Kencho" Trejo, un funcionario del Barba.
De esta forma, Gutiérrez se mostró ajeno a la pelea y negó cualquier vinculación con los violentos. Asimismo, negó que Trejo  tuviera alguna responsabilidad o vínculo con la batalla campal.

Por ahora la respuesta de Aníbal no llegó, pero fue su vice y mano derecha en el club, Andrés Meiszner, quien ya se encargó de "atender" al Barba al repudiar la decisión de clausurar el estadio: "Quilmes no cometió ningún tipo de infracción".

"El intendente lo que tiene que hacer es buscarse un buen abogado, porque el que tiene es malo y lo está asesorando mal. Quilmes hizo todo lo que la ley provincial manda", acusó y fue mucho más duro: "Acá el único que parece no ser hincha de Quilmes es el Barba".

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