Retenciones en el Congreso: ¿es la solución representativa o una definición que va a los penales?

Política

*La decisión del Ejecutivo de enviar el proyecto de las retenciones al Congreso tranquilizó a muchos.
*Sin embargo, allí se plantea un nuevo terreno de lucha: ¿Cómo se votará? ¿A libro cerrado o se debatirá?
*Y entre tantos "golpes" de un lado y de otro, la democracia es la que peor puede salir de este conflicto. ¿Qué pasa con ella si el proyecto se vota a libro cerrado? ¿Qué papel jugó la democracia en todo eso?

“Las decisiones impositivas se toman en el Congreso”. Esa parecía ser una de las consignas del campo, a la hora de criticar el esquema de las retenciones móviles. Pues bien, "sólo" 100 días después el Gobierno advirtió que unírseles era una buena manera de vencerlos, y decidió mandar el proyecto a los legisladores. ¿Una solución? Veamos.

Hasta ese momento, las dos Cámaras habían hecho intentos de debatir el tema en los recintos. El resultado había sido invariablemente el mismo: mucha voluntad, pero nada de quórum.

Hubo que esperar más de tres meses y la venia oficial para que la cuestión pasara al legislativo. Es más, de repente, las necesidades del gobierno empezaron a ser “la responsabilidad institucional y la vigencia de la Constitución”.

A nadie se le escapa que el paso de las retenciones por el Congreso puede llegar a ser un trámite; que el justicialismo K tiene mayoría, y que, aún si el proyecto se debate y no sólo se aprueba a libro cerrado, las posibilidades del campo de conseguir una modificación es en el mejor de los casos, incierta.

Sin embargo el punto principal, al menos en ésta nota, es otro: ¿qué pasa después? ¿Qué será del reclamo cuando las retenciones tengan aval legislativo, si lo consiguen? Los ruralistas no anduvieron con vueltas, y pidieron que el Congreso no sea la escribanía de los Kirchner.

Se plantea entonces la disyuntiva de siempre: el proyecto puede ser “bueno” o “malo”, pero ese no es el punto de la negociación. El punto será si quienes votan a favor son más que quienes votan en contra. Más parecido a una definición por penales que a una decisión representativa, dirán algunos. El funcionamiento de la política actual, retrucarán otros.

En efecto es probable que, si el proyecto sale sin retoques del Poder Legislativo, los ruralistas digan que no hubo debate suficiente, y que los senadores y diputados opositores vuelvan a cargar contra la “obediencia partidaria”. El Gobierno repetirá que ganó la democracia, cosa que es cierta, y a partir de allí volverán las acusaciones de "golpismo" y el recuerdo de etapas más oscuras.

La pregunta inicial sigue sin respuesta: ¿Darle validez legislativa a las retenciones móviles solucionará el conflicto? ¿Será que hay una parte de la democracia representativa que aún no se entiende? O peor ¿no funciona?

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