Desde este martes el subte está en manos de la Ciudad

Política

Luego de un año de discusiones políticas y de lucha sindical, el jefe de gobierno porteño toma la administración del servicio y ordena el cierre de toda una línea por obras.

El acuerdo entre el Gobierno nacional y el porteño se había firmado en enero de 2012 pero la transferencia tardó en concretarse casi un año por la postura del jefe comunal, Mauricio Macri. En el medio hubo paro de los metrodelegados, suba de peajes, patentes y el impulso del Impuesto a los Sellos para financiar el servicio.

Junto con enero llega el cierre de la línea ‘A, un nuevo capítulo de la corta y tormentosa historia del jefe de gobierno porteño Mauricio Macri con el centenario medio de transporte.

Los desatinos empezaron con la falsa promesa de 10 kilómetros por año -no construyó nada en cinco años de gestión- y siguieron con la negativa a aceptar el traspaso del subte durante todo el 2012 pese a firmar un acta acuerdo y una ley nacional que así lo establecían y el aumento del pasaje a más del doble, de 1,10 a 2,50 pesos, que repercutieron en un gran deterioro del servicio en todos sus aspectos.

El jefe de gobierno anunció que bautizará la gestión del subte con la suspensión de la línea `A´ por un plazo que puede llegar a 60 días para cambiar la añeja flota de trenes belgas Le Burgueoise por nuevos trenes chinos comprados por el Gobierno nacional.

La decisión disparó una lluvia de críticas centradas principalmente en la falta de argumentos técnicos que justifiquen suspender el servicio que transporta diariamente a 200.000 pasajeros.     

Mientras que para el gobierno de la Ciudad demora 15 a 60 días poner en funcionamiento los nuevos trenes de la línea que comunica Plaza de Mayo y la estación Carabobo en el barrio de Flores, para el gremio de los trabajadores del subte (los metrodelegados) llevaría 24 horas.

A la hora de graficar la sorpresa generada por la medida, el secretario General de los metrodelegados, Roberto Pianelli, explicó que en el mismo ramal "las vías, que son el lugar más sensible (de la red de subterráneos) se hizo de noche y abriendo el servicio una hora más tarde".

Para el dirigente gremial, "Macri quiere generar una parafernalia, una lavada de cara del subte, pintar todo y mostrarlo como pro", pero "en realidad lo único nuevo son los trenes y encima los compró el gobierno de la Nación".

El cierre de la línea `A´ también fue duramente cuestionado por especialistas, incluso relacionados directa e indirectamente con el gobierno porteño, como Miguel Bonilla Ruiz, responsable de la auditoría catalana contratada por el macrismo para evaluar el estado del subte, quien dijo que “cerrar el subte argentino para ponerlo en condiciones sería una aberración”.

En tanto, Raúl Avila, ingeniero de la empresa Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE), que depende del gobierno porteño, remarcó que "en ningún momento se paró el servicio cuando el Gobierno nacional realizó la obra de modernización de la línea `A´, que incluyó el cambio de las vías y el sistema de señalización, la instalación eléctrica y hasta la reconstrucción de las estaciones con réplicas de las mismas cerámicas de principios de siglo".

Como si el cierre de la línea ‘A’ no fuera suficientemente irritante, el jefe de Gabinete del gobierno de la Ciudad Horacio Rodríguez Larreta dijo que los históricos vagones Le Burgueoise "están más para un museo que para andar llevando gente”" y propuso “"hacer un asado"” con ellos, desconociendo su alto valor patrimonial.

Explotó la polémica y eso llevó a que, Juan Pablo Piccardo, presidente de SBASE, señalara que al menos 55 vagones, de un total de 95, serán conservados como patrimonio de la Ciudad. Según la Asociación Amigos del Tranvía (AAT), de venderse a un museo, cada coche podría cotizar entre 300 mil y 500 mil dólares.

Además de la falta de seguridad, el cuadro de abandono que dejó el conflicto por el traspaso se completa con el retraso de la inauguración de las estaciones que ya están finalizadas, menos pasajeros, falta de mantenimiento y peor calidad del servicio, a la vez que los baños no pueden usarse en la mayoría de las estaciones, donde impera la suciedad y el mal olor.

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