¿Qué pasará con los viejos vagones de la línea A?

Política

Mientras Rodríguez Larreta dice que sólo sirven para prender el fuego y "hacer un asado", defensores del patrimonio cultural salen al cruce y piden protección.

La renovación de trenes de la línea A no deja de generar polémicas: primero llegó la protesta por el cierre total del servicio (que se estima será de dos meses); luego, por el destino de los viejos vagones.

Mientras algunos rumores aseguran que las formaciones serán destinadas a museos del mundo, el jefe de Gabinete del gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta propuso días atrás "hacer un asado" con los centenarios trenes.

Una ONG salió al cruce inmediato e interpuso un amparo para que no se atente contra el patrimonio cultural de la ciudad, en este caso, representado en los trenes del 1900, que son los más viejos de toda Sudamérica.

En tono jocoso, Rodríguez Larreta dijo que los históricos vagones belgas "Le Burgueoise", se podrían destinar a "una plaza para teatro para chicos", aunque luego ironizó que podrían servir "para un asado, mientras nos inviten".

Estos dichos del funcionario macrista generaron fuertes críticas de sitios especializados como enelsubte.com, que indicó al respecto que es "una nueva muestra de la falta de respeto e indiferencia del macrismo hacia el patrimonio público".

"Este tipo de expresiones pueden esperarse de quienes no tienen a su cargo el cuidado del patrimonio público de la Ciudad, pero resultan intolerables y repudiables cuando provienen de una de las máximas figuras del Gobierno porteño", se publicó en el sitio web.

En tanto, también hubo críticas en las redes sociales con expresiones como "no pueden construir 10 km de subte por año y quieren hacer un asado con nuestros subtes" y "Rodríguez Larreta es un irrespetuoso del patrimonio nacional".

Por su parte, y hace meses, la Asociación Amigos del Tranvía ya se anticipaba a esta polémica en diarios como Clarín: "Venimos suplicando que nos entreguen una formación entera. Como ya hacemos con otros tranvías antiguos, los podemos mantener y sacarlos a la calle para que la gente los conozca", dijeron. Además aseguraron que los vagones se pueden vender a museos del mundo, con un costo de entre 300.000 y 500.000 dólares, según el estado de conservación.

La ONG Basta de Demoler fue la que presentó un amparo para preservar los trenes e incluso para que parte de ellos siga funcionando. Este último punto fue cuestionado por especialistas, quienes señalan que es necesario sacar de circulación a todas las formaciones por ser inseguras.

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