Prevención: sepa lo indispensable antes de empezar a hacer una actividad física

*Hacer ejercicio es sinónimo de una buena calidad de vida.
*Sin embargo, es necesario tomar precauciones antes de elegir una actividad.

La actividad física está relacionada con una buena calidad de vida. Llevar adelante un plan que contemple el ejercicio y combinarlo con una buena alimentación, además de mejorar la apariencia, es la llave más segura para tener una vida saludable y plena.
    El desarrollo de una actividad físca debe contemplar las particularidades de salud de quien las realiza.


La mayoría de las personas están en condiciones de comenzar una actividad física independientemente de la edad que tengan. Sin embargo, realizar un chequeo médico nunca está de más.

En primer lugar, si quien pretende comenzar a desarrollar alguna actividad física estuvo durante mucho tiempo llevando una vida sedentaria, es recomendable que consulte con un especialista antes de empezar.

Tomar medicamentos por una enfermedad crónica también es motivo de consulta: por ejemplo, sufrir de aterosclerosis –posible causante de una coronariopatía o un accidente cerebrovascular-, puede requerir una actividad física adaptada.

En cuanto a los chicos, en el Hospital Italiano afirman que “los chicos también están más sedentarios (…). La falta de hábito de actividad física se puede trasladar a la edad adulta. Lo mismo puede pasar con los problemas de salud derivados de la falta de actividad física en la niñez y adolescencia”.

Con respecto a la intensidad, el tiempo inicial y la frecuencia con que se debe realizar un ejercicio físico, los especialistas aseguran que es más seguro comenzar con un ejercicio relativamente poco intenso durante períodos de tiempos breves.
Cualquier ejercicio físico a desarrollar debe incluír la actividad aeróbica, la anaeróbica y la flexibilidad.    


La intensidad del ejercicio desarrollado se puede determinar calculando el número de latidos cardíacos por minuto u observando la repercusión en la respiración y la sudoración. Tanto la intensidad como la duración de la actividad deben ser cómodas.

Cualquier ejercicio que se elija debe incluir los tres tipos principales: de fondo o resistencia (aeróbicos), de contra resistencia (anaeróbicos), y ejercicios de alargamiento o flexibilidad (amplitud de movimiento).

Los primeros requieren que el oxígeno tomado del aire pase por el flujo sanguíneo a los músculos, donde se lo utiliza para producir la energía. Los segundos, en cambio, buscan una mayor fortaleza muscular,  mientras que los últimos ayudan a prevenir lesiones y traumatismos.


Fuente: Manual Merck

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