Primera parte / Concurso de belleza
Esta historia me la refirió un gran amigo, compañero en las mesas de tute los sábados en el Club House. Todos los hechos son comprobables y existieron tal como se cuenta. Todos fueron meticulosamente verificados, excepto los que acontecieron entre cuatro paredes y para ellos, me basta su palabra.
Al "Moco" lo olí antes que verlo el día que lo conocí. Un olor acre mezcla de sudor y grasitud no higienizada lo antecedió cuando abrí la puerta de nuestra casa en Highland Highs, el country de Pilar donde pasamos los week-ends.
El olor a suciedad, sudor y lacra era casi intolerable, amenguado solamente por su escasa movilidad. Una vez que se sentó en uno de mis sillones, se quedó quieto y el aura lo envolvió evitando misericordiosamente atacar mi sensibilidad. Coronaba su persona una cabeza unida al tronco por un cuello corto, su voz carrasposa, fruto posiblemente de un resfrío quizá permanente, y los restos de moco no colectados que salían de sus fosas nasales y anidaban en un bigotito delgado que le dejaba, parecía adrede, lugar entre la nariz y los labios para que se establecieran dichos depósitos mucósicos. La voz carrasposa e inculta emergía de su boca pequeña con cuentagotas. Hechas las presentaciones, dejó que hablara su acompañante.
Debo decir que la mujercita era adorable por donde se la mirara: 34 ó 35 años, una morocha de pelo oscuro, 1.65 de altura, una cinturita de sueño. Para abajo unas piernas trabajadas (gimnasio seguramente) que terminaban en sandalias enjoyando sus pies bien cuidados y deditos pintados de rojo. Y el resto...todo condecía. Todo bien puesto y en el tamaño que me gusta: tetas más grandes que lo normal (cirugía seguro), una cara de ángel con ojos verdes muy pícaros y labios generosos. Divina. El perfume Givenchy luchaba -y perdía- contra los efluvios de su marido, pero resaltaba la gracia de la mujer.
“Dígame en qué puedo servirlos, Julieta me habló de ustedes pero nnnoo...” dejé la frase. Miraba más bien al Moco. Pero contestó ella, que fue casi la única que habló de allí en más. “Señor, perdón Doctor Salazar Gauna, vinimos porque tenía que pedirle un favor. O más bien hablar con usted sobre el certamen de la próxima semana...el concurso de Miss Country Argentina. Queríamos pedirle la opinión”.
El “certamen” es el concurso anual que se realiza entre las jóvenes bellezas de los countries de 15 a 18 años. Es un concurso sumamente peleado, y ganarlo tiene enorme significación en el mundo de las modelitos. La ganadora suele ser contratada por los grupos más conocidos, como el de Lancho Potto o el otro, el peluquero tan conocido. Hemos tenido dos ganadoras que después procedieron a triunfar en Miss Punta del Este. Y varias trabajan en las pasarelas de Europa. Nuestras chicas representan lo mejor de la belleza argentina: belleza y categoría como dice Marie Claire que lamenta siempre que en “su época” no se hacía ese concurso. Yo la consuelo acariciándole las curvas y asegurándole que pronto promoveré el Miss Madura y seguro lo ganará. Mi mujer ríe, se arregla el cabello y se pasa un pincel por los labios, coqueta aún con la sola idea.
Yo, como presidente del Highland Highs, soy miembro de un jurado de siete (antes eran tres, después pasó a cinco y por último siete como causa del deseo que tenían todos los presidentes de countries de participar en este festival de belleza y carne trémula).
“¿La opinión? -dije yo- ¿Sobre qué?”. “Bueno… -dijo Joanna vacilando- mi hija Valerie es una de las finalistas, quería saber cómo la veía Usted, qué chances le parece que tiene”.
Yo no había participado en la pre-selección así que no tenía idea de cómo era Valerie. Y así se lo dije. A esta altura me costaba mirarla a los ojos porque la falda negra que llevaba, ya corta de por sí se había subido y mostraba con generosidad unos muslos elegantes y tersos. No llevaba medias. Mis ojos se deslizaban por las rodillas hasta esos pies elegantemente realzados por las sandalias yo no conozco a las participantes, recién las veré el sábado.
“Bueno es que queríamos dejarle saber que nos importa mucho que Valerie gane. Ella es claramente la más hermosa de todas – dijo la mamá y yo tendía cada vez más a creer todo lo que ella dijera -y queríamos....bueno estar seguros de que usted se fije en ella. Ya hay dos jurados que la conocen y nos han prometido.... pero la mayoría es de cuatro. Sería si usted la vota...- dejó la frase en el aire.
“No le quepa ninguna duda, querida Joanna (completamente seducido por esa blusa con un botón desprendido más que lo prudente, yo trataba de guardar cierta compostura) que votaremos a conciencia, y si Valerie...”
“Gauna -apareció en escena el Moco, borrado hacía milenios de la misma- lo que le decimos es que usted diga qué quiere para votar a la chica. Diga cuánto quiere”. Quedé completamente shockeado. ¡Este animal venía a comprar mi voto!
El próximo lunes en MinutoUno.com la segunda parte de esta historia imperdible...
COMENTARIOS
En primer lugar felicitaciones por las historias del "Blog Country". ¿Son reales todas? Resultan tan apasionantes que una no sabe a qué atenerse.
Tanto yo como las chicas de nuestro grupo (estamos en un country de zona Norte), estamos seguras de saber quien es Ordoñez Zemboraín porque hay dos historias que las conociamos aunque no tan en detalle.
¿Nos pueden enviar sus datos en forma confidencial?
Prometemos no divulgarlo.
Un saludo cordial
Nati A., Teresa S., Graciela T de M, Susana R. de S.
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