Procesan a los hermanos Schlenker por la muerte  del hincha Gonzalo Acro

Télam
Por Télam

La Cámara del Crimen porteña confirmó hoy los procesamientos con prisión preventiva de los hermanos Alan y William Schlenker y de Martín Lococo, como "instigadores" del crimen del hincha de River Gonzalo Acro. 


 


Los integrantes de la Sala IV de ese cuerpo mantuvieron la imputación a los tres barrabravas por el "homicidio agravado" de Acro y la tentativa en perjuicio de Osvaldo Matera, pero elevaron los embargos sobre ellos a 500 mil pesos para cada uno. 


 


La medida dictada por los jueces Carlos González, Alberto Seijas y Mariano González Palazzo modificó la resolución del juez Luis Rodríguez, que tiene a su cargo el caso, quien había procesado a los tres por ser "coautores" del crimen. 


 


Por otra parte, fuentes consultadas por minutouno.com aseguraron que la policía habría encontrado el arma con que fue ultimado Acro y que pertenecería a Alan Schlenker, quien de esa manera podría enfrentar una pena mucho mayor.


 


Crimen por encargo


 


Los camaristas consideraron probado que los tres "tomaron la decisión de perpetrar el hecho (el ataque a Acro), lo prepararon y encomendaron la faena a otros integrantes del grupo que lideraban" dentro de la "barra" millonaria. 


 


"En virtud de la influencia que tenían sobre el resto de los componentes de la facción, uno por ser el líder (Alan), el otro por ser su hermano (William), y el tercero ("Pluto") por la relación que lo acercaba al primero, determinaron a los ejecutores materiales a la producción del hecho", es decir, el asesinato de
Acro. 


 


Los jueces, contrariamente a lo resuelto por el juez de primera instancia, no los consideran coautores de la muerte, porque "a través de una distribución de roles no aparecen interviniendo... como ejecutores", lo que significa que "no puede sostenerse que contaron con el dominio del hecho". 


 


El trío, entonces, deberá "responder en condición de instigadores de los delitos de homicidio agravado... en perjuicio de Martín Gonzalo Acro, y tentativa de homicidio agravado...en perjuicio de Osvaldo Gastón Matera". 


 


El fallo destaca la importancia del estudio del entrecruzamiento telefónico de los aparatos celulares y "Nextel" de la facción supuestamente liderada por los Schlenker, que fue la base del procesamiento dictado en primera instancia por el juez de instrucción Rodríguez. 


 


"Se han verificado las asiduas comunicaciones que mantuvieron aquellos que se sospechan como autores del crimen con los hermanos Schlenker y Martín Lococo", señalaron los jueces. 


 


"Es cierto que se desconoce el contenido de aquellas llamadas que tuvieron lugar en días previos y momentos antes de que se perpetrara el ataque... Viéndolo como un dato aislado nada parecería aportar", admitieron. 


 


Sin embargo "analizados dentro del contexto conformado por la puja de poder de la `barra brava', movidos por la búsqueda de venganza por los sucesos en los que la facción de los Schlenker habría llevado las de perder... adquieren otro cariz", destacaron. 


 


La interna de River


 


Los jueces aludieron así a los cruentos enfrentamientos registrados entre los seguidores de Schlenker y de Adrián Rousseau (a cuyo grupo pertenecía Acro) en los quinchos y en el playón del estadio de River, en febrero y mayo de 2007, respectivamente. 


 


Si a las comunicaciones se le suma "el encuentro materializado entre quienes habrían sido los ejecutores... los hermanos Schlenker y Martín Lococo en horas previas al suceso", de allí se desprende que esas llamadas "tenían como fin convocar y después asegurar la concurrencia de los autores materiales del crimen". 


 


"La asiduidad de las comunicaciones... efectuadas entre un grupo reducido de personas que, además, tan sólo dos horas antes estuvieron reunidas, ubicándose algunas de ellas en la escena del crimen... denota que no se trató de meras comunicaciones casuales", concluyeron. 


 


Los Schlenker y Lococo se encuentran cumpliendo prisión preventiva en el penal de Marcos Paz, donde permanecen aislados del resto de la población carcelaria.

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