Punta: diamantes, protector y ojotas
* Enjoyadas de pies a cabeza, las mujeres que por temor a la inseguridad deciden ocultar alhajas en la Argentina, se desquitan sacando sus lujosos brillos al sol en Punta del Este.*
* Cálculos moderados indican que quienes pertenecen a este “golden group” tendrían “puestos” entre US$ 7.000 y 25.000 por cabeza.
* Armadas para la guerra del oro, desafìan críticas y envidias.
“Aprovecho para ponerme todo lo que no puedo usar
No les importan las ridículas marcas que quedan en el cuerpo al término del día radiante.
No les importa que muchos opinen que el
No les importa ser las ridículas de la playa.
Lo que les importa es lucir compulsivamente aquello que tienen tan guardado de la vista de los demás, ese tesoro que, si no es visto por terceros, pierde su razón de ser.
Presuntamente liberadas de temibles asaltos (aunque el reciente robo millonario
Destellos mediante, cualquiera que circule por las playas de
La onda es exhibir lo que en nuestro país es inmostrable, ya sea por temor a los robos o por un cierto pudor que, en Punta del Este, se trasforma en exhibicionismo de alta gama.
Quienes juegan el juego de las joyas, tienen en claro que hay que ganar la apuesta, tener más y más caro que el de la sombrilla de al lado. Así, como quien no quiere la cosa, evalúan y comparan desde la reposera o en
Claro que armar el “golden kit” no es para cualquier billetera. Joyeros que suelen deambular por Punta del Este escrutando posibles clientas reportan valores no aptos para todo público:
* Anillos: oscilan entre US$ 1.500 (el más baratón,
* Relojes: los que son “aptos Punta” no bajan de US$ 3.000; pero, si de lucir y ostentar se trata, hay que jugarse por alguno de US$ 15.000 o US$ 20.000.
* Aros: quienes quieran colgarse unas argollitas de oro o algunos aritos de brillantes tendrán que ponerse con no menos de US$ 1.500 (que, como siempre, pueden ser más…)
Si bien es un lujo más bien femenino, hay varios hombres que, a tono con sus mujeres, aprovechan la playa para mostrar las cadenas y pulseras que ocultan bajo las camisas
Ostentadores compulsivos, los enjoyados de Punta del Este son una atracción más del verano. Quedará para marzo darse una vuelta por la playa con un detector de metales y chequear si quedó algún botín perdido.
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