¿Qué es la eyaculación precoz?

Todo lo que tenés que saber sobre este gran problema masculino.

Por la Lic. Diana M. Resnicoff


 







 

Juan Carlos, de 27 años me decía: “Mi novia me empieza a acariciar y ya siento un cosquilleo en el pene; por eso trato de que ella no me acaricie demasiado para no “irme” enseguida. Siempre la acaricio y la excito para ver si logro que acabe rápido. Después la penetro pero estoy tan acelerado que eyaculo a los tres o cuatro. Y así ya no lo disfruto y me siento muy mal”.


 


La eyaculación precoz es un problema sexual, que lo sufre un 15 a 20% de la población masculina, y consiste básicamente en una dificultad o imposibilidad para ejercer un razonable control sobre el reflejo eyaculatorio. El eyaculador precoz es una persona que se excita sin ninguna dificultad, pero esto, lejos de procurarle un creciente y sostenido placer, culmina en una descarga abrupta y rápida. En realidad, eyacula no porque se excita mucho sino porque se acelera demasiado. Por ello algunos hombres terminan en los juegos previos, apenas intentan penetrar o con sólo sentir que le tocan el pene.


 


Y este problema sexual lo tienen tanto los jóvenes como los adultos, se puede dar con una mujer y no con otras, ser algo situacional que aparezca en una determinada edad -ya que conflictos dentro o fuera de la pareja pueden alterar el control eyaculatorio- o coexistir desde los inicios sexuales.


 


Pero lo que mejor la define, no es el tiempo que se tarda en eyacular, sino el no poder controlarla; independientemente que se tarde mucho en eyacular o si se consumó o no la penetración.


 


Esto tiene consecuencias tanto para la relación de pareja como para la persona que lo padece ya que disminuye la posibilidad de sentir altos niveles de excitación porque la vivencia de placer está muy limitada.


 


¿Cuáles son las causas de la eyaculación precoz?


 


Prácticamente las causas orgánicas son inexistentes. Podría observarse en algunos casos donde hubiese una alteración neurológica o prostática, pero esto ocurre en un mínimo porcentaje. En la mayoría es una mezcla de ansiedad mal canalizada, un deficiente aprendizaje o situaciones de conflicto con la pareja. ¿Qué significa mal aprendizaje? Ese individuo no aprendió a reconocer el momento previo a la eyaculación inminente.


 


La mayoría de los varones aprenden a controlar la rapidez de sus eyaculaciones a medida que aumenta su experiencia en las relaciones sexuales y el entorno les confiere una mayor seguridad. Si este aprendizaje no se produce, no se sabe reconocer el momento en que se puede prolongar el coito. 


 


Existen también muchos componentes emocionales en la aparición de esta disfunción, la ansiedad acerca de la capacidad para realizar el coito, la inseguridad y el temor al fracaso pueden hacer que el varón esté tan preocupado por observar su desempeño sexual que no entre en contacto con las sensaciones corporales, olvidándose de su propio disfrute.


 


Todos estos sentimientos negativos se potencian con los sucesivos fallos en el control de la eyaculación, lo cual produce ansiedad y frustración adicional, que puede llevar a la inhibición del deseo y a la evitación de las relaciones sexuales, ya que éstas se convierten en una dura prueba a superar.


 


¿Qué pasa con la pareja del hombre que padece eyaculación precoz?


 


En los primeros tiempos de una relación estable, la mujer habitualmente no se queja de esta dificultad de su compañero. El cariño mutuo y la comprensión, permiten a muchas parejas encontrar soluciones que, aunque parciales, evitan que el problema haga crisis y se agrave. Así, un segundo coito a continuación del primero, “salva” la situación. Otros logran que la compañera tenga orgasmo antes o después de la penetración, mediante estímulos manuales u orales. También suele suceder que la mujer se resigne a no tener orgasmos y mantenga en silencio el conflicto, disfrutando de otros aspectos de la relación (abrazos, caricias, comunicación, etc.). Pero, en la gran mayoría de los casos la disfunción tiende a agravarse y finalmente la crisis estalla cuando la mujer comienza a hablar sobre este problema, hasta entonces ignorado o silenciado. Por supuesto que, cuanto más tiempo haya transcurrido, más violenta será la crisis y peores consecuencias tendrá para ambos.


 


Por suerte, algunas mujeres más informadas o intuitivas comprenden que se trata de un problema que hay que solucionar, y pueden contener a su pareja acompañándolo en el camino de la solución.  


 


¿Cuál es el tratamiento más eficaz?


 


La eyaculación precoz es una disfunción fácil de tratar. Por supuesto que dependerá de cada caso pero, en general, se resuelven en el marco de una terapia sexual, en 10 a 12 sesiones. En ella, se combinan técnicas psicoterapéuticas breves, centradas en la resolución del síntoma, para disminuir la ansiedad que está provocando o manteniendo la disfunción, y favorecer al aprendizaje de un razonable control voluntario del reflejo eyaculatorio a través de ejercicios estructurados que enseñan a percibir las señales enviadas por el propio cuerpo que avisan que se acerca el momento de la eyaculación.


 

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