Qué hay que hacer cuando el nene no duerme ni deja dormir

“Duérmete niño, duérmete ya, si no mamita se va alterar”. Y es así. Cuando la obnubilación por la llegada del recién nacido va mermando, las pocas horas de sueño terminan modificando el ánimo de padres y niños. Por eso, es mejor estar prevenidos que retar o terminar culpándose porque “el nene no me duerme”.

En su libro “El pícaro sueño ”, la pediatra Marisa Gandsas explica que aprender a dormir requiere de un proceso madurativo, por el cual los padres tienen que “tener paciencia, acompañarlos, y saber que no hay magia”. En dialogo con minutouno.com, la especialista del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, explicó que el tiempo dedicado en los primeros días es una inversión que va a tener frutos en los años futuros de padres y niños. “Es que como todo hábito, aprenderlo mal puede generales trastornos de sueños que repercuten a lo largo de su vida”.

Por esto, en los primeres 3 meses es conveniente enseñarles la diferencia de día y noche ya que los infantes vienen del útero donde la alternancia sueño-vigilia está dictaminada por el movimiento o quietud de la madre. Una de las maneras de lograrlo es es haciendo “cortes” para bajar la intensidad y la sobreestimulación: bañarlo, alimentarlo y recostarlo en un ambiente silencioso y con luz tenue. En esta etapa, se puede considerar normal el sueño de 4 horas seguidas, un total de 16 alternadas durante todo el día. 
                            
La tentación de la "cama grande"

La neuróloga Margarita Blanco, es una de las fundadoras del Club del Sueño, y desde su experiencia previene acerca de una de las principales fallas de padres primerizos: llevarse el nene a la cama. “ Nunca es aconsejable que los niños duerman con los padres, no hay que acostumbrarlos y habituarlos”, dispara. Es que sólo es recomendable que el pequeño comparta habitación (no cama) durante el primer mes para conocer sus primeras necesidades, aunque luego es conveniente que tengan un lugar propio.


    En la vida intrauterina hay alteraciones de sueño dictadas por el ritmo de vida de la madre. El bebe duerme en la quietud y mantienen vigilia duranete el movimiento.


Asimismo, aclara que hay que considerar las condiciones del ambiente en el que los cría ya que lo bebés son muy perceptivos y sensibles y captan las ansiedades de los padres. “Los trastornos de sueño se crean en ámbito familiar, el nene viene del útero de su madre, un lugar donde no hay ruido, agitación, no deben pedir comida y muy es placentero. Hay que pensar que vienen de nueve meses de vida propia y hay que habituarlo lentamente al mundo exterior. Los ruidos, los sonidos, las luces y la demostración de emociones, no son habituales y eso les genera sobresaltos que se manifiestan con llanto o insomnio".

A contar ovejitas: técnicas científicas y caseras para conciliar el sueño 


Carolina Sánchez (32) padeció los primeros nonis de su hija Julia: “Nos dimos cuenta que tenía muchos cólicos y por eso no podía dormir. Era terrible porque no podíamos hacer nada. Después nosotros le armamos una rutina para que tomara la teta cada cuatro horas y así le fuimos educando las horas de sueño. Cuando vimos que lloraba demasiado, no consultamos a nadie pero nos sirvieron los consejos del “Duérmete niño”.


 


La mamá se refiere al revolucionario método creado por el médico español Eduard Stivill que permite reeducar el ritmo nocturno con cierta “crueldad”. “A mi me sirvió, aunque duele dejarlo llorar y no hacerle caso”, admitió Sánchez cuya bebé también manifestó dificultades para dormir luego de la mudanza familiar.

Por su parte, Blanco recomienda habituarlos a dormir en un lugar tranquilo, silencioso, con luz tenue y arreglarle los horarios, ya que los bebés “nacen con ritmo anárquico”. Sin embargo, Gandsas sugiere otra opción: aclimatarlo al ritmo familiar. “Durante el día se puede hacer que el bebe duerma en cualquier lugar de la casa. La idea es incorporarlo a la actividad familiar, tenerlo en el cochecito, en la cocina o en el  living".
 
Blanco arroja una práctica y última sugerencia: “Si bien no es necesario tiranizar, sí conviene orientar con firmeza y ternura el ciclo de su sueño” 

Cuándo consultar al pediatra:



  • Si tiene dificultades diarias para conciliar el sueño
  • Si se duerme habitualmente después de medianoche
  • Si no se duerme sólo después de los 5 años
  • Si se despierta más de dos veces por noche, y le cuesta conciliar el sueño solo.
  • Si al dormir ronca, hace ruido o deja por momentos de respirar
  • Si es muy inquieto y sacude las piernas
  • Si le cuesta mucho levantar se por la mañana o se duerme durante el día.

(Extraído de "El Pícaro Sueño)

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