Qué pueden revelar las balas sobre el arma homicida

*La hipótesis instalada por la defensa de Nicolás Pachelo, según la cual la socióloga habría sido asesinada por un arma extraviada por el sobrino de Carrascosa, instaló un interrogante: ¿pueden los proyectiles extraídos del cuerpo de María Marta revelar certezas sobre el arma que la mató y que nunca apareció?
*Algunos especialistas dijeron a minutouno.com que a partir de las balas se puede conocer sólo el calibre del revólver asesino.
*Otros entienden que puede aportar otras precisiones, como la antigüedad del arma o su marca.

La hipótesis según la cual el homicidio de María Marta García Belsunce se habría cometido con un arma que extravió un sobrino de Carlos Carrascosa, planteada en las últimas horas por la defensa de Nicolás Pachelo, instaló un interrogante: ¿Se pueden obtener plenas certezas relacionadas con un arma homicida que nunca apareció a partir de las balas utilizadas en el hecho?

Al respecto, existen opiniones encontradas. Para el abogado penalista  Eduardo Brude, las balas sólo pueden dar certezas relacionadas con el calibre del arma, pero nunca permitirían individualizarla. Para el especialista en balística Jorge Sibaud, aun cuando el arma no esté, las balas extraídas del cuerpo de la víctima pueden revelar muchos más datos. Entre ellos, la marca y la antigüedad del revólver.

Sibaud indica que las huellas del estigma, o rayado interno del cañón, se pueden rastrear en los proyectiles y que ese elemento puede decir mucho del arma utilizada, dado que los estigmas de las armas, como las huellas digitales, no se repiten.

“Los rastros que quedan en los proyectiles acerca del arma que los disparó son muchos. El peso del proyectil otorga plena certeza acerca del calibre. Pero los rastros del estigma permiten aproximarse a otras certezas. Y esto, porque existen distintos tipos de estigmas, dependiendo, entre otros factores, de la fecha de fabricación del arma y de su marca. Vale decir, que a partir de este dato, puede obtenerse con bastante certeza, la marca de la pistola que disparó, aunque no aparezca nunca”, dice Sibaud.

Sibaud destacó, por supuesto, que el procedimiento es más sencillo y con menor margen de error cuando se dispone del arma homicida o de su canón.

En ese caso, se analiza microscópicamente el rastro dejado por las estrías del cañón en el proyectil extraído del cuerpo de la víctima y se compara con las que presenta otra bala, disparada por los peritos con la única finalidad de hacer la comparación.

Ese procedimiento, para el que se emplean fotocomparadores, tiene un altísimo grado de precisión, aunque también existen obstáculos y trampas que en ocasiones lo desvirtúan.

“Tanto el paso de los años como una acción deliberada sobre el estigma pueden alterarlo y modificar el curso de las estrías”, dice Sibaud.


 


Cuando el arma homicida no se encuentra, el procedimiento es distinto: se analizan las huellas de las estrías del cañón presentes en el proyectil y eso permite individualizar el tipo de estigma (poligonales, rayados, con giro hacia la derecha o hacia la izquierda) que se corresponde con distintas marcas o tipos de armas de un mismo calibre.

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