¿Querés ser David Nalbandian?


  • Entre torneo y torneo, David Nalbandian se hace un tiempo para la diversión. Noche y autos caros, como una impecable Ferrari con la que recorre las playas esteñas. Si querés ser como él, habría que empezar por su "nave" azul.

Haciendo un balance crítico, el 2007 no fue el mejor año para David Nalbandian, pero una buena puesta a punto le alcanzó para cerrar la temporada a todo trapo, y quedarse con todos los títulos que le pusieron en camino.


 


La intensiva preparación del cordobés pone de manifiesto sus ganas de pelear palmo a palmo con los mejores del ranking en este 2008 que recién comienza, para dejar de lado esos comentarios comunes que siempre se escuchan y que dicen que si se lo propusiera, tranquilamente podría ser número uno, por ese exquisito juego, y porque cuando quiere no hay rival que le pueda hacer frente. Sino que lo diga el número uno actual, Roger Federer, que sufre cuando lo tiene enfrente.



Sabido es que Nalbandian no le esquiva a la buena vida, y si bien desde que esta inmerso en su nueva faceta, que lo muestra con el perfil más profesional que se le conoce en su carrera, cada tanto se hace un espacio en la agenda deportiva para disfrutar en compañía de sus amigos.


 


La ocasión para distenderse vino incluída con el viaje a Punta del Este para la participación del torneo exhibición en aquella ciudad uruguaya. Y mal no la pasó, ya que además de ganar el torneo, venció en la final a su compatriota Mariano Zabaleta por 7-5 y 6-1, aprovechó para estar presente en la inauguración de un parador playero en la localidad de José Ignacio.


 
En el vecino país, al tenista de Unquillo se lo pudo ver a bordo una de sus poderosas Ferrari, y quienes lo vieron, si es que pudieron, comentaron que los 20 kilómetros entre Punta del Este y José Ignacio los recorría a pura adrenalina, fiel a su estilo, a más de 150 kilómetros por hora, convertido en un rayo azul descapotable.


Lujos que más de nueve millones de dólares en el banco le permiten. Gran deportista, fama, lujos, mujeres, grandes autos…¿A quién no le gustaría ser David Nalbandian?

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