RAVES ERAN LAS DE ANTES

No quiero sonar melancólico o tanguero viejo, o parecerme a esos tipos que se la pasan hablando con dichos y asegurando que todo tiempo pasado fue mejor. Pero los que solíamos ir a las fiestas de música electrónica hace como cinco años atrás van a saber bien de lo que hablo.

Me puse a recordar y a pensar en lo que eran las noches en Pacha allá por el 2000 y un par de años más. Encontré algunas diferencias, me puse a extrañar otras que ya no van a volver. Llegabas a la disco de las cerecitas y ya la entrada era totalmente diferente a lo que te encontrás ahora. Antes hacía la fila para la boletería muy tranquilo, pagabas tu entrada (si es que no tenías algún RRPP de contacto que te haga pasar) y no te salía más de 20, 30 pesos ver a los mejores djs del mundo. Hoy en día, no sólo el ticket te cuesta casi 100 pesos (y a veces más) sino que los más importantes tampoco tocan en boliches, por la popularidad de la movida y la gente que mueve todo este nuevo negocio.

La electrónica pasó de ser una movida under, donde ibas a una disco y conocías a la gran mayoría de la gente que iba, como una gran familia, a ser algo muy popularizado, con festivales con millones de sponsors, y que ya gran porcentaje del público que asiste va porque “está de moda” o alguna excusa parecida.

¿Será que la libertad de consumir éxtasis o drogas similares llevó a la perdición a la electrónica? Incluso antes era mucho más difícil conseguir una pastillita. Tenías que saber quién era el que tenía para vender. Hoy en día, un poco más y vienen a ofrecértelas en bandeja, por variedad, color o sabor.

Igualmente hay algo que cambió groseramente y que ya no va a volver atrás: El público que asiste y el “clima” que se sentía ahí adentro. En el pasado, se sentía clima de fiesta. Cada grupo de amigos estaba en su mundo, sin importarle que haya una pareja de lesbianas o de gays a su lado besándose, o alguien se fumara un porro con total tranquilidad. Todos eran muy respetuosos, hasta incluso, si te empujaban, no sabían de qué manera pedirte perdón, y esa era una de las formas para hacer nuevos amigos. Ahora, hay clima de boliche, la gente se empuja, discrimina, hasta se llegan a agarrar a trompadas. Incluso hasta hay robos dentro de las fiestas.

Seguramente muchos de los que no conocieron lo que era esta movida en ese entonces pensará que estoy exagerando, que el volverme un poco más viejo me hizo mas intolerante, pero de verdad que éstas son algunas de las diferencias más notorias. Y aunque a veces me pregunto en si podrá volver a ser todo como fue y pienso que no, aún tengo un poquito de esperanza de volver a vivir esa sensación de fiesta que se vivía antes.

Dejá tu comentario