Recrudece la guerra de narcos peruanos en la Argentina: 17 muertos
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En este grupo se dice que la nave no fue robada sino “alquilada por la fuerza” (textual), aunque los autoridades del aeroclub no pudieran evitar la sustracción del avión.
Se especulaba que “Marcos” estuviera buscando tomar contacto con el periodismo y hasta se sabe que hubo algunos intentos para llevar algún periodista hacia el campo en el cual estaría refugiado, pero al parecer hoy la presión de algún sector de las fuerzas de seguridad es muy grande y “Marcos” no se sentiría seguro brindando esa supuesta y deseada conferencia de prensa que le atribuyen sus propios lugartenientes.
Sin embargo, después del último megaoperativo en la villa 1-11-14 se mencionó que los grupos en pugna (que incluyen entre otros a la villa 31 bis y asentamientos varios en Once, Congreso, Palermo y ahora Villa Urquiza) negociaban una tregua.
Se sabe que las cabezas de las bandas cambiaron sus teléfonos celulares y solo atienden llamadas de personas que estén registradas en sus agendas de contactos.
Y todos en general fortalecieron las medidas de seguridad y habrían decidido no matarse entre ellos por ajustes de cuentas ni debido a la lucha por predominio en la venta de drogas en diversas zonas porteñas. Pero esa paz fue efímera y pone nuevamente en la primera plana la guerra sin pausa de los narcosenderistas.
El nuevo elemento que ingresa en este asunto es que ahora los grupos se están iniciando en otras actividades comerciales, obviamente financiadas con dineros provenientes de la venta de drogas.
Desde la puesta en marcha de emprendimientos de fabricación y venta de ropa trucha hasta los variados locales gastronómicos que se inaguran semanalmente en varios puntos de la ciudad, significan también motivos de enfrentamiento entre las bandas.
Otro de los motivos que suelen generar tensiones entre el narcosenderismo es el relativo al almacenaje de los cargamentos de cocaína. Ya se sabe que el megaoperativo en la villa detrás de la cancha de San Lorenzo fue un verdadero fracaso en cuanto a que se esperaba encontrar cantidades de droga que no fueron halladas. Fuentes judiciales minimizaron ese asunto aduciendo que ese día se fue a buscar personas y no drogas.
Si fuera así… ¿para que llevaron tantos perros antidrogas entrenados por la Gendarmería? ¿para hacerles dar un simple paseíto a las 4 de la madrugada?
El acopio, el movimiento y la logística que significa almacenar y fraccionar droga hace que algunos por cuyas manos pasan la cocaína se suelan robar algunos trozos para venderlos por su cuenta.
Y cuando sus jefes caen en la cuenta de la traición se producen muchas de las muertes que atestiguan la crueldad de esta guerra que los políticos ni ven ni oyen.
Aunque a los bandos en pugna les convenga pacificar un rato sus negocios para no producir una reacción espasmódica del Estado (hasta ahora muy inmóvil, salvo por los policías corruptos que cooperan activamente con el narcosenderismo), lo cierto es que la escalad parece no tener fin. Y se extiende por nuevas barriadas porteñas.
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